SFU Temporada 2

SIX FEET UNDER – Críticas y Análisis

por Guillermo Crespi

TEMPORADA 2 (Marzo-Junio 2002)

Season

Los comentarios individuales de los episodios están escritos intentando no develar información sobre lo que sigue, como para acompañarse con el visionado de cada uno. Los puntajes son apenas una guía comparativa y van de 1 a 4 estrellas (¡No cinco!), en una simple escala que tomé de algunos sitios de reviews y revistas. A saber:

Pésimo                    1halfMuy Malo                    2starsMediocre                    2halfRegular

 3starBueno                    3halfMuy Bueno                    4starExcelente

Para conocer un poco más sobre el objetivo general al que apunto con estas críticas, pueden leer esta Introducción.


s2guide

Breve Reseña de la Temporada

(Cliquear en los títulos para ver la crítica completa)

  • 1 – In the Game  * * 1/2    Tras el diagnóstico de Nate y la internación de Billy, el primero comienza a buscarle algún tipo de sentido a la vida, mientras la falta de propósito empuja a Brenda hacia la depresión.

  • 2 – Out, Out, Brief Candle  * * * 1/2    La súbita muerte de un joven de 21 años impulsa a Nate a enfrentar su condición. Además, la dueña de Kroehner se hace cargo de atraer a los Fisher, y conocemos a la familia de Keith.

  • 3 – The Plan  * * *    Ruth comienza a encontrar valor en un curso de autoayuda, y Claire deja por fin a Gabe. Mientras tanto, una psíquica vela a su marido en la funeraria, haciendo que Nate contemple la posibilidad de una vida después de la muerte.

  • 4 – Driving Mr. Mossback  * * *    Nate viaja con Claire a Seattle y se hospedan en lo de su antigua roommate Lisa, Brenda y su madre discuten acerca de sus relaciones, y Keith se hace cargo de Taylor cuando Karla desaparece.

  • 5 – The Invisible Woman  * * * 1/2  –  Ruth se siente particularmente afectada por el caso de una mujer que murió completamente sola, David admite seguir enamorado de Keith, y Brenda y Nate deciden casarse.

  • 6 – In Place of Anger  * * *    Kroehner le hace una millonaria oferta a los Fisher, la hermana de Ruth visita a la familia después de muchos años, y Brenda participa como voyeur en un “trabajo” de su amiga prostituta.

  • 7 – Back to the Garden  * * * 1/2  –  Claire pasa un fin de semana bizarro en casa de su tía Sarah, Keith y David vuelven a estar juntos, y Brenda comienza a escribir un libro inspirado en sus fantasías sexuales.

  • 8 – It’s the Most Wonderful Time of the Year  * * * 1/2  –  Llega la navidad y con ella el primer aniversario de la muerte de Nathaniel. Los Fisher recuerdan los últimos momentos que compartieron con él, mientras Margaret saca a Billy del hospital y Nikolai es atacado por alguien desconocido.

  • 9 – Someone Else’s Eyes  * * *  –  Claire descubre su amor por la fotografía a través de Billy, Brenda alimenta su libro dramatizando aventuras sexuales reales, y Lisa aparece en Los Angeles… embarazada de Nate.

  • 10 – The Secret  * * 1/2  –  Keith incomoda cada vez más a David con su temperamento, el matrimonio Chenowith se reconcilia, y Nate considera formar parte de la vida de su hija.

  • 1 1 – The Liar and the Whore  * * *  –  Brenda toca fondo después de que Nate le cuenta sobre el embarazo de Lisa. Mientras tanto, David ayuda a Keith a enfrentar a su padre, y Ruth resuelve los problemas financieros de Nikolai.

  • 12 – I’ll Take You  * * * 1/2  –  Los Chenowith renuevan sus votos, Ruth acepta que Nikolai sigue con ella por obligación, nace el bebé de Lisa, y la relación de Nate y Brenda estalla cuando él descubre la verdad sobre su “novela”.

  • 13 – The Last Time  * * *  –  Nate decide hacer algo sobre su condición, motivado por la muerte de un paciente a quien acompañó en sus últimos días. Pero la situación ha empeorado y el único recurso restante es una compleja cirugía. Además, los padres de Keith se llevan a Taylor, y Federico se convierte en socio de la funeraria.

  • Comentarios sobre la Temporada 2


Crítica y Análisis de cada Episodio

s2e1 

1) IN THE GAME  2half

Escrito por Alan Ball, Dirigido por Rodrigo García                                             Fecha de Emisión Original: 3 de Marzo de 2002

Tras el diagnóstico de Nate y la internación de Billy, el primero comienza a buscarle algún tipo de sentido a la vida, mientras la falta de propósito empuja a Brenda hacia la depresión.

Muerte de la Semana: Una joven actriz desesperada por mejorar su carrera muere de una sobredosis en el baño de un cine.

Si la muerte inicial de la temporada sirviese de guía, tenemos mucha oscuridad por delante. En entrevistas, la actriz se encarga de subrayar que la muerte de su personaje en la película es significativa… que a diferencia de lo que suele suceder en ese tipo de films slasher, su muerte en pantalla no es “gratuita”. Minutos más tarde, ella misma muere de una sobredosis en un baño, con apenas 21 años. Las cosas funcionan muy distinto fuera de una pantalla.

Nate Fisher finalmente aprobó el examen para Director Funerario, pero la sensación general es de estancamiento. Los estudios sobre su recientemente descubierta malformación no parecen ofrecer mucha posibilidad de acción, y la actitud “casual” de su médico resulta de poca ayuda. Desesperado por hacer algo al respecto, Nate empieza a tomar aspirinas para licuar la sangre. El hecho de que esta práctica esté contraindicada no resulta tan grave para el personaje como para el espectador: en una serie donde los muertos permanecen muertos de pronto presenciamos con horror la resurrección de una vieja línea argumental que debería haber quedado enterrada. Así como lo hiciera Ruth la temporada pasada, Nate ingiere por error una de las pastillas de éxtasis que David alguna vez escondiera en el frasco de aspirinas. Claramente a los guionistas les resultó una idea mucho más entretenida que a mí, o hubieran abandonado el tema dejándonos suponer que David alguna vez resolvió sacar del frasco todo lo que no correspondiese… en lugar de insistir con ello. Es una pena que lo que prometía ser una gran escena de reunión “familiar” (Nikolai y Brenda incluidos) se convierta en una nueva aventura “stoner”, estilo que habría que jubilar urgente de la serie.

SFU2-01

Pero los problemas de este episodio -un tanto aburrido- no terminan allí. Nate se duerme e imagina a su padre acompañado de personificaciones de la Vida y la Muerte, que resultan atraerse entre sí mientras compiten en un juego de tablero. Hasta ahora la serie no había entrado en este tipo de simbolismos grotescos y avejentados, y el resultado aquí es algo que considero un grave error de estilo. El concepto de que desde su diagnóstico Nate por fin participa del “juego de la vida” pudiera haber sido transmitido sin entrar en territorios pseudo-bergman-fellinianos. Al menos este paso en falso es redimido cuando cierta frase de sabiduría que Nate rescata del sueño resulta simplemente ser algo que leyó en un clásico texto hinduista. Con una ilusión quebrada: así comienza Nate Fisher su desesperada búsqueda del sentido de la vida.

“In the Game” es un episodio fallido, con varios trazos gruesos que lo tornan un poco decepcionante como arranque de temporada. Además de las aventuras lisérgicas de Nate, tenemos que soportar a los compañeros de la joven actriz fallecida, que sin matiz alguno son presentados como absolutos descerebrados que inhalan las cenizas de su amiga. Por su parte David parece haber clausurado su etapa desenfrenada con mínimas consecuencias, pero aunque ha comenzado a tener citas, continúa merodeando a Keith. De la misma forma, la joven Claire sigue insistiendo con Gabe Dimas, quien por lo menos está comenzando a darse cuenta de cuánto ella le está encima. Cuando los Fisher se ponen pesados, nadie les gana.

Aunque es Brenda la que tendrá un camino mucho más complicado por delante. Ahora que la internación de su hermano ha puesto su función de enfermera en pausa (¿Billy no aparece más? Qué alivio), ha quedado sola con sus demonios internos, y la depresión comienza a alejarla de Nate. Si ya es bastante difícil de soportar estando de buen humor, ¿qué haremos con una Brenda deprimida?

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e2 

2) OUT, OUT, BRIEF CANDLE  3half

Escrito por Laurence Andries, Dirigido por Kathy Bates                              Fecha de Emisión Original: 10 de Marzo de 2002

La súbita muerte de un joven de 21 años impulsa a Nate a enfrentar su condición. Además, la dueña de Kroehner se hace cargo de atraer a los Fisher, y conocemos a la familia de Keith.

Muerte de la Semana: Un joven jugador de fútbol americano colapsa durante un entrenamiento para entrar a las ligas mayores.

SFU2-03b

Dos episodios seguidos con la muerte de una persona de 21. “Salud perfecta, hasta que se le frió el cerebro” resume David tras leer la noticia en el diario, y las comparaciones con Nate son inevitables. El “espíritu” del joven deportista lo persigue durante todo el episodio, llorando de la forma en que Nate se niega a hacerlo. Él por supuesto se niega a enfrentar la situación, gritándole (gritándose) “¿Creías que eras inmune a esto? ¡Todo el mundo se muere!”. Conseguir una licencia para trabajar en funerarias no implica haber aprendido a lidiar con el tema. David, gracias a sus años de experiencia, al menos ha aprendido que nunca se hace más fácil… uno solamente se acostumbra. Y así Nate por fin acepta mirar cara a cara al chico (y a la muerte), y revelarle a su hermano menor la verdad de su situación.

Se podría decir que era inevitable que tras el diagnóstico de Nate la serie se volviera un tanto más oscura. Ya estos dos primeros episodios ya se sienten algo más serios y claustrofóbicos que aquella serie que comenzaba con Claire, Ruth y David improvisando un musical de fantasía. “Out, Out Brief Candle” pudiera haber sido el primer episodio de la temporada, de haber fusionado algunos pocos elementos de “In the Game”. Que el fallecido sea un deportista continúa con la temática del “juego” en que Nate en realidad nunca se animó a meterse: “demasiado peligroso” casi contesta cuando los padres del joven le preguntan si alguna vez jugó al fútbol americano. Hay que admitir que el llanto del actor que representa al deportista a veces bordea lo irritante más que lo angustiante; pero el resultado final está muy por encima del episodio anterior.

Algunas de las tramas que el episodio previo se limitaba a recordarnos ahora comienzan a moverse. Sorprende que la visita de Gabe al sótano de los Fisher haya resultado ser un planteamiento de un conflicto que aquí por fin desarma a la pareja. Sucede que uno de los amigos de Gabriel tiene un pésimo viaje lisérgico en los pasillos de la escuela, cortesía de una droga que Gabe armó con material robado de la funeraria. Cuando Claire lo enfrenta, Gabe termina admitiendo su episodio de robo a mano armada (al final de la temporada anterior), y ella por fin logra ver a su novio tal cual es. “¿Quién sos?” le grita con el dolor de conocer la respuesta: los demás tenían razón sobre él.

En el rincón de Brenda, esta semana tenemos uno de los mejores ejemplos de conflictos episódicos que a la par funcionan como engranajes de algo mayor. Aprovechando el paso por una zona “alta” en la montaña rusa de la depresión, Brenda invita a cenar a su ex novio Trevor, quien fuera mencionado la temporada previa como la pareja que dejó a los 19 para cuidar a su hermano Billy. Es un encuentro que no necesita de histrionismos ni alucinaciones para funcionar de maravillas. Más allá de lo esperable (Trevor no le resulta tan interesante a Brenda como allá lejos y hace tiempo), la charla deriva en qué quería cada uno, y qué se esperaba de ellos. Para disgusto de Brenda, Nate le roba protagonismo al revelar su condición de director de funerarias. Es que desde afuera suena fascinante, claro… sobre todo cuando Nate lo compara con la mafia explicando que “nació dentro del negocio”. Pero sabemos bien que se trata de una excusa: Nate siempre tuvo la opción de quedarse afuera, como lo estuvo tantos años, pero nunca fue capaz de encontrar un rumbo alternativo. Y tras la reunión, Brenda se suma al tren de no reconocerse a sí misma, temática recurrente en la serie, planteada por primera vez por Ruth en el tercer episodio de la serie. Al igual que esta última debió replantear su vida (e identidad) al perder a Nathaniel, ahora le sucede a Brenda tras perder su “trabajo” de enfermera de Billy. “Pasé mi infancia actuando frente a los médicos, el resto de mi vida cuidando al desastre de mi hermano, y no tengo idea de quién soy”, admite. Y si recordamos que al llegar Ruth a este mismo descubrimiento aseguró sólo sentirse bien mientras pareciese vivir la vida de otro… preparémonos para que la novia de su hijo comience a transitar aquel mismo camino.

La inconstante línea argumental de la cadena Kroehner y su intención de comprar a los Fisher se redefine en forma súbita, cuando Matt Gilardi es despedido por su jefa Mitzi, a quien conociéramos en el teaser del final del primer año. Mitzi parece un personaje bastante más colorido que Gilardi, pero en este punto comienzo a sospechar que Six Feet Under se siente más cómoda como serie de personajes y no tanto con tramas tradicionales como ésta. Que Mitzi logre una pequeña victoria sobre nuestros personajes al ponerlos en posición de vender ataúdes que de hecho pertenecen a Kroehner parece un paso en la dirección correcta, pero esta trama viene perdiendo impulso desde hace tiempo… y quizás sea demasiado tarde.

Otro aspecto sin aparente solución a la vista es Federico, el personaje con menos matices de los “regulares” de la serie. Rico es una promesa incumplida del piloto, al que pocas escenas parecen hacerle mucho bien. O está quejándose de su lugar “inferior” en la funeraria, o esgrimiendo la carta de ser “familia” para pedir algún favor, o esparciendo machismo por su paso. En este episodio Rico se ofende cuando en lugar de acceder a su pedido de dinero para poder pagar su nueva casa, los Fisher gastan plata en una pintoresca pared con ataúdes de muestra. El reclamo tiene mucho de razonable, aunque por otra parte el monto que Rico les pide a los Fisher es “curiosamente” idéntico al que furtivamente los escuchó admitir tener ahorrado minutos antes. También podríamos comprender en parte su reacción cuando se entera de que su esposa Vanessa le pidió plata a su hermana sin consultar para acceder a la casa nueva; pero la realidad es que, al final de cuentas, las tramas de Rico son un problema que la serie no parece saber cómo resolver.

SFU2-02

Últimos comentarios: es un alivio ver a David con algo más de integridad –léase menos patético– junto a Keith, cuya hermana y sobrina (Karla y Taylor, respectivamente) conocemos en este episodio. Tanto en estas breves escenas, como en algunas miradas de Nate al hijo del ex de Brenda, se plantea un primer vislumbre de que estos personajes quizás sean capaces en pensar en alguien más que no sean ellos mismos. Finalmente, Ruth se entera de un “curso” que cambió la vida de su compañero de trabajo Robbie, y aunque el verosímil de un personaje como ella entrando en ese tipo de ámbitos es indiscutible, se trata de una trama un tanto descartable que tomará preponderancia en el episodio siguiente.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e3 

3) THE PLAN  3star

Escrito por Kate Robin, Dirigido por Rose Troche                                         Fecha de Emisión Original: 17 de Marzo de 2002

Ruth comienza a encontrar valor en un curso de autoayuda, y Claire deja por fin a Gabe. Mientras tanto, una psíquica vela a su marido en la funeraria, haciendo que Nate contemple la posibilidad de una vida después de la muerte.

Muerte de la Semana: El esposo de una supuesta psíquica muere de cáncer en el hospital.

Como se había anticipado, Ruth empieza a asistir a un viejo curso de autoayuda/coaching llamado “El Plan” (dándole al título del episodio una de sus múltiples lecturas), y automáticamente incorpora su nomenclatura a la vida cotidiana: metáforas arquitectónicas acerca de “renovar” la vida como si fuera una casa, definiendo planos, redecorando… y otras sandeces de ese estilo. Las escenas en el curso son un poco predecibles, especialmente el momento en que logran exasperar a Ruth y tras su explosión enseguida la felicitan por su logro. Pero tener a actrices de la talla de Frances Conroy o Alice Krige (quien aquí interpreta a la instructora del curso) definitivamente ayuda, y fomentar la relación de Ruth con Robbie en lugar de con el incómodo Nikolai es una sensata decisión. Además, es la primera mención de la “hermana bohemia” de Ruth -una de varias personas a quien manda a la mierda durante su exabrupto-; a quien pronto conoceremos.

SFU2-03Mientras Ruth arranca un nuevo tramo en su vida, la relación de su hija con Gabriel llega a su fin. Tras varias semanas de no aparecer por la escuela (por el escándalo de la sobredosis de su amigo), Gabe la llama y Claire intenta convencerlo de que se entregue. Pero rápidamente queda claro que no hay nada que hacer por Gabe: a la menor provocación, saca su arma y le dispara a otro conductor. “No te puedo ayudar más” decide ella, y una vez más es Keith el que aparece en su calidad de policía para asistir a la familia (curiosamente, la anterior vez también tuvo que ver con Claire y Gabe). Nate no puede entender por qué su hermana quiere “seguir ayudando a ese perdedor”. La respuesta de Keith nos podrá parecer obvia (“porque lo ama”)… pero no lo es para Nate.

Después de todo, el flamante director funerario tiene mayores preocupaciones, y en este caso no se trata de su malformación: desecha los tratamientos sobre los que leyó David insistiendo con el argumento de “cualquier cosa le puede pasar a cualquiera”. No, lo que atormenta a Nate por estos días es que lleva un mes sin tener sexo con Brenda. Entonces comienza a interrogar a su hermano y a Rico por sus experiencias personales: queda claro que esta meseta en sus actividades venéreas es una novedad en su vida. Y entre este sondeo indiscreto y su comentario a Claire sobre Gabe tenemos al ego de Nate en primer plano: ni siquiera detecta el pedido de ayuda de su hermana por estar herido en su orgullo al oír que un director de funeraria independiente (recordemos su afición por la lucha desvalido vs. corporaciones) se vendió a Kroehner. Así es que tenemos el segundo episodio al hilo en que cuando alguno de los Fisher busca consuelo, termina con David.

Más allá de su falta de atención, hay que admitir que sería demasiado pedirle a Nate que detecte la complicada vía que Brenda parece estar tomando. Tras anotarse en la universidad (y abandonarla cuando la profesora resulta una versión de ella misma, con el agravante del lugar de autoridad), Brenda coquetea con un hombre en el bar de un hotel, creándose una identidad diferente. Es mucho más que un caso de alguien improvisando un nombre falso para habilitar la infidelidad; es Brenda construyendo una ficción. En el episodio anterior confesó ya no saber quién es: ser “Candace Bouvard”, al menos por unos minutos, seguramente le resulta mucho menos doloroso que ser ella misma. Y resulta una pésima compañía para un Nate interesado en si habrá algo después de la muerte… como ya había dejado en claro hace tiempo, para Brenda no hay plan… sino apenas supervivencia.

Este particular interés de Nate dentro de su búsqueda de sentido es en parte motivada por la viuda del fallecido de la semana. La mujer alega ser psíquica y tener conversaciones con el espíritu de su marido, quien justo antes de perder la vida se encargó de dejarle en claro que su discurso de “es sólo tu cuerpo, no vos” le parecía puro verso. Pero la idea de espíritus que trascienden viene rondando la cabeza de Nate desde aquella frase que rescató de su sueño al comienzo de la temporada, y este episodio es lo suficientemente inteligente como para nunca determinar si la mujer es un fraude o no. Ella sencillamente cree, y sus conversaciones con los muertos bien podrían leerse como una versión pública y teatral de las charlas que Nate o David tienen regularmente con su padre. Sin ir más lejos, en este mismo episodio David tiene un hermoso diálogo con Nathaniel, donde parece sugerir que no cree más en la iglesia y le dice que lo extraña. Pero ninguno de los hermanos admite esta costumbre al otro, por supuesto… un Fisher nunca se abre así porque sí.

Un toque brillante del episodio es un comentario de la “psíquica” a Nate y David, asegurando que “pronto habrá una criatura aquí”… y al instante entra a la habitación Federico con su bebé a cuestas. Es un gag que también puede tomarse como indicio a largo plazo, considerando que la temporada acercará de a poco a los dos hermanos a la idea de paternidad. Y sólo por completar el panorama, hay que remarcar que Keith Charles comienza aquí a tener sus propias escenas independientemente de David, en este caso preocupado porque su hermana se esté drogando de nuevo.

En suma, un buen episodio que se encarga de mover una importante cantidad de tramas hacia adelante.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e4 

4) DRIVING MR. MOSSBACK  3star

Escrito por Rick Cleveland, Dirigido por Michael Cuesta                             Fecha de Emisión Original: 24 de Marzo de 2002

Nate viaja con Claire a Seattle y se hospedan en lo de su antigua roommate Lisa, Brenda y su madre discuten acerca de sus relaciones, y Keith se hace cargo de Taylor cuando Karla desaparece.

Muerte de la Semana: Un anciano muere durante una excursión en micro por Seattle.

Esta semana, el caso de turno no es más que una excusa para que el siempre dispuesto Nate se ofrezca a regresar a su vieja ciudad de residencia. La misión es ir a buscar los restos del anciano del teaser, ya que sus herederos deciden que como aquel nunca viajó en avión tampoco querrá hacerlo su cuerpo sin vida. Sí, se siente un poco el rechinar de ruedas para justificar el rumbo de la trama, pero se lo perdonaremos. Sería demasiado andar exigiéndole múltiples lecturas a toda muerte inicial, y si el pasado viaje a Las Vegas sirvió para algo, fue para demostrar cuán bienvenidos son los cambios de escenario en una serie como Six Feet Under.

SFU2-04

El primer impulso de Nate es invitar a Claire a la breve excursión, y enseguida se pregunta por qué no invitó a Brenda. Después de todo, ella le presentó una figura importante de su pasado hace apenas dos episodios (el ex con quien alguna vez planeó construir su futuro), y siendo que el plan es pasar la noche en casa de Lisa, su ex roommate, pudiera haber sido una devolución de gentilezas. Pero Nate está cada vez más lejos de Brenda, ahora que la conexión más fuerte entre ellos lleva un tiempo en abstinencia, y que sus búsquedas espiriturales son un área donde las ásperas opiniones de Brenda resultan contraproducentes. Al instante de conocer a Lisa comprobamos que sus emociones fluyen mucho mejor; llevando a Nate a permitirse llorar frente a ella al final del episodio.

Es que gracias a la presencia de Claire en el viaje, confirmamos que Lisa y Nate fueron algo más que roommates. Según Nate han sido “amigos con derechos”, siempre honestos sobre los límites de su relación. Pero Lisa, con un particular estilo de honestidad tan lejano de la represión de los Fisher como de la brutalidad de Brenda, abiertamente se pregunta ante Claire si Nate “alguna vez se dará cuenta de que soy la mujer de su vida”. Estamos ante una digna adición a la lista de personajes retorcidos que pueblan esta serie. Y Claire, la única que admite sus fallas, gracias a este pequeño viaje confirma que Nate está tan jodido como todos los demás. Pero esta revelación llega de la mano de una de las escenas más aterradoras de la serie, en la que Nate tiene un ataque mientras hace un pedido en el autoservicio de un local de fast food. No queda otra que contarle sobre su condición a Claire: ahora ya lo saben sus hermanos… todavía faltan Brenda y Ruth. Más sobre ellas, muy pronto.

Lisa, una hippie vegana cuyos ojos transmiten una angustia profunda aunque esté sonriendo (el casting de Lili Taylor es inmejorable), tiene una oferta de trabajo en Los Angeles, así que probablemente volvamos a verla. Fuera de sus excentricidades y autoengaños, es imposible no compadecerse un poco de ella aquí; la “honestidad” de su relación con Nate claramente la hirió mucho más que a él, cuyo personaje poco a poco se va cubriendo de oscuridad después de haber pasado el primer año de la serie como el más “simpático” de todos. Nada como una sentencia de muerte para mostrar la hilacha (¿no es cierto Walter White?).

SFU2-04bAl igual que Keith en el episodio previo, Brenda también comienza a tener sus tramas independientes de su pareja. En este caso dos encuentros la enfrentan con sus ideas acerca de lo “real” que pueden ser los lazos afectivos, y sobre el lugar de la sexualidad en la pareja. Primero, queda fascinada cuando una de sus clientas de shiatsu, Melissa, resulta ser prostituta. Y luego su madre la llama por teléfono, pidiendo que la acompañe en su vigilancia del auto de su padre, estacionado frente al hotel donde está con otra mujer. Los Chenowith tienen un acuerdo de acostarse con quienes quieran, sí… pero tienen que avisar antes. La reacción de Margaret cuando la tercera en discordia aparece (echársele a las trompadas después de jactarse de lo liberal de su matrimonio durante largo rato) le saca bastante efectividad al episodio por lo predecible. Más interesantes son algunos de los diálogos madre-hija en el auto, aunque pasar mucho tiempo con esta familia siempre resulta agotador. Las dos narcisistas se echan en cara todo lo que se les ocurre, pero rescatemos dos puntos: la discusión sobre si el matrimonio de los Chenowith es más o menos “real” que la relación de Brenda con Nate, y la brutal síntesis que hace Margaret de su hija: “Pasaste 32 años siendo la enfermera de tu hermano menor para evitar cualquier vida emocional propia. Y ahora que está lejos, vas a tener que enfrentar a tus propios demonios. Y, querida… son una legión.” Brenda responde con una cachetada, pero el golpe ha sido mucho, muchísimo peor para ella.

Entrando en el terreno de Keith y su nuevo territorio independiente de David, habría que mencionar la desaparición de su hermana Karla, situación que lo lleva a hacerse cargo de su malhablada sobrina Taylor. Qué difíciles que son los personajes niños en la TV… aun estando en HBO. La actuación de la chica es tan buena como puede esperarse (y la cantidad de puteadas que la hacen decir debió haber sido algún récord para la época), pero hay algo en el personaje que no lo hace sentir tan natural como debería. El hecho de que David esté mucho más calmo y centrado este año es bienvenido (el derrumbe que tuvo el año pasado ya era insostenible), pero provoca que ahora el conflicto quede sólo del lado de su ex pareja… y está por verse si la familia Charles es una adición bienvenida al elenco. Por lo pronto, David está feliz de ayudar a su ex con Taylor –la lenta separación de Keith y su novio Eddie continúa sutilmente-, y sabe tratar a la niña bastante mejor, evitando entrar en sus peleas. Además, su maduración habilita una de las mejores escenas del episodio, donde manda al carajo a su madre cuando ella sugiere (utilizando la jerga de su curso), que estar bajo el cuidado de una pareja gay puede no ser lo mejor para la niña. “Me parece que es hora de que te guardes esa mierda y te preocupes por tus putas cosas.” es la respuesta del nuevo David. Ruth, sin embargo, continúa siguiendo los pasos de “El Plan”… aunque con naturalidad y entusiasmo decreciente. Esta vez le toca llamar a gente por teléfono para perdonarla, entre ellas la “hermana bohemia” a quien nombrase el episodio anterior.

“Driving Mr. Mossback” es otro buen episodio en una temporada que hasta este punto viene haciendo un mejor trabajo que la primera en cuanto a no caer en “escenas repetidas” durante el avance de las tramas. Las únicas excepciones son los encuentros de Claire con su consejero Gary (que francamente aportan poco y en ocasiones directamente aburren), y Rico con sus quejas. ¡Todo no se puede!

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e5 

5) THE INVISIBLE WOMAN  3half

Escrito por Bruce Eric Kaplan, Dirigido por Jeremy Podeswa                         Fecha de Emisión Original: 31 de Marzo de 2002

Ruth se siente particularmente afectada por el caso de una mujer que murió completamente sola, David admite seguir enamorado de Keith, y Brenda y Nate deciden casarse.

Muerte de la Semana: Una mujer se atraganta sola en su casa, y no encuentran su cuerpo hasta una semana después.

¿Qué clase de vida es esa?” lanza Ruth en uno de sus clásicos y maravillosos exabruptos, cuando Claire sugiere que quizás la víctima de la semana haya sido feliz sin gente alrededor. La pobre mujer no tenía a nadie: dejó especificados los detalles de su funeral y lo pagó de antemano. Por supuesto que lo primero que hace Nate es intentar encontrarle algún sentido, una explicación… ¿quizás era mala persona? Pero Ruth, sin marido o hijos que la necesiten, lógicamente lo toma mucho peor.

“The Invisible Woman” es un episodio que mejora considerablemente hacia el final y termina quedando entre los mejores de la temporada. Además, resulta un muy buen ejemplo de una característica inherente a esta serie: en Six Feet Under ningún muerto es apenas un nombre o una estadística. Siempre nos enteramos algo de ellos, espiamos sus últimos minutos al comienzo de cada episodio, y terminamos de conocerlos a través de quienes los sobreviven. Hasta Emily, la “mujer invisible” del título y de la cual no sabemos más que su soledad, es una persona… como nos recuerda del Padre Jack durante la ceremonia.

SFU2-05

Estamos entonces ante un conflicto episódico que no afecta a Nate o David, como ha sido la norma hasta el momento. Es Ruth quien resulta incapaz de tolerar la idea de que aquella mujer pueda haber aceptado el hecho de terminar su vida sola, y se encarga de remediar la situación como puede. Le elige el vestido para el funeral y junta a todos los Fisher para asistir, admitiéndoles más tarde que no quiere terminar de aquella forma. Pero su explícito pedido de intimidad a sus hijos no hace más que incomodarlos, y el triste final del episodio la tiene llorando frente a sus fotos. El sentimiento nos llega tanto que redime un poco lo irritante que se están volviendo las escenas en El Plan. ¡Y no dejemos de agradecer que tampoco están Hiram o Nikolai!

Apenas un par de pequeñas observaciones sobre el funeral de turno. Primero, el Padre Jack le agradece a David por “todo lo que le enseñó sobre sí mismo.” Me encantaría que la (bastante evidente) homosexualidad de este personaje permanezca en este nivel de lo inferido. Y segundo, hay una extraña escena de fantasía donde Nate se imagina como rockstar. Nate quizás lo sueñe para mitigar el aburrimiento del funeral vacío o por simple afinidad a la canción que están tocando en órgano; pero se me escapa la función de esta escena en el episodio. ¿Será para retratar su ego, sus ansias de aventuras con todo tipo de mujeres (después de todo su público parece casi exclusivamente femenino)… o porque hace rato que no veíamos una de estas fantasías exageradas?

Volviendo al resto de las tramas, como señalé antes Claire está en una etapa tan diferente a la de su madre que no le suena descabellada la idea de disfrutar de la soledad. Nadie hace amigos en la secundaria, comenta en sus sesiones con el consejero Gary. Podemos verla disfrutar de la compañía de Parker McKenna, pero claramente vibran en frecuencias distintas. Parker es mucho más cínica y manipuladora que Claire, quien podrá tener una visión descarnada de ciertas cosas pero suele estar más cerca de la verdad que una adolescente promedio. Donde Claire se atormenta por no saber hacia dónde disparar con su inminente paso a la universidad, Parker simplemente le paga a otra chica para que le haga el examen de admisión a las universidades. Gary ofrece al menos un buen consejo (“No te concentres en el problema del otro”)… pero luego menciona el tema de la “tensión sexual” que existe entre Claire y él. Uff… les cambio todas estas escenas de “asesoramiento” por la peor escena de terapia entre Tony Soprano y su psicoanalista.

Por su parte David continúa teniendo citas, pero esta vez con el éxito ansiado. Conoce a Ben (Adam Scott, hoy conocido por interpretar a otro Ben en Parks and Recreation), y las chispas que faltaron en sus intentos previos aparecen aquí de inmediato (“¿Salís de una mala relación?” “No, salgo de un mal celibato” admite David en un gran diálogo). Pero la marca de Keith es demasiado fuerte. Frustrado por su conflictiva relación con su sobrina Taylor, y por reconocer que se parece cada vez más a su padre con sus problemas de temperamento, Keith reacciona mal en una situación de trabajo y mata a un sospechoso. Hay que decir que este evento es lo más forzado del episodio, quizás ya como concepto, pero mucho más por su torpe ejecución. Críticas aparte, matar a alguien por primera vez termina siendo tan devastador para él como para David: ahora es el turno de Keith de buscar consuelo en el experto de los Fisher, en lugar de en su pareja Eddie. Se le aparece en su casa de noche para besarlo, tal como lo hiciera David al final del piloto; pero al día siguiente sus defensas se reactivan y termina clavando la daga aún más profundo. “Fue un error. No podemos ser amigos, no podemos vernos”, le explica por teléfono: Keith no tolera ser vulnerable, y en el proceso ha jugado con las ilusiones de David de la peor manera posible.

Mientras tanto Brenda parece estar tomando la posta de las aventuras de David durante el primer año de la serie. En principio decide escribir un libro: clásico proyecto de crisis de mediana edad. “Podrías aparecer en él si alguna vez hicieras algo interesante” es su simpático comentario a Nate, quien le festeja la idea aunque tiene las mismas dudas que cualquiera de nosotros. Para Brenda el único disfrute de estos días vacíos pasa por Melissa, la prostituta a la cual hace masajes. Le basta una charla en un bar para quedar fascinada con ella: “No hay ‘bullshit en vos. No sos una víctima”. Brenda confrenta sus problemas de cercanía afectiva con la cotidianeidad de alguien cuyo trabajo equivale a sexo sin ningún tipo de afecto… y queda totalmente fascinada por el “poder” que eso conlleva. Uniendo palabra a la acción, poco después la tenemos aceptando una vacante como “miradora” para un cliente de Melissa que le gusta ser observado. Pero en cuanto Brenda sale de este pequeño experimento, el cimbronazo de descubrir esta parte oscura de sí misma (sumado a las hirientes palabras de su madre en el episodio anterior), la empujan a tomar una extraordinaria decisión, que entra directamente en el ránking de lo que son capaces los fallidos personajes de esta “edad de oro” televisiva.

En otras palabras, Brenda le propone casamiento a Nate.

Después de todo, la relación entre ellos es mucho más “real” que la de sus padres, ¿no es cierto? Nate, tan lleno de dudas como ella sobre la relación y sus propias capacidades afectivas, naturalmente acepta. Los dejamos allí felices, disfrutando de la terrible idea de que este plan, esta dirección, pueda ser la solución a sus vidas.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e6 

6) IN PLACE OF ANGER  3star

Escrito por Christian Taylor, Dirigido por Michael Engler                                  Fecha de Emisión Original: 7 de Abril de 2002

Kroehner le hace una millonaria oferta a los Fisher, la hermana de Ruth visita a la familia después de muchos años, y Brenda participa como voyeur en un “trabajo” de su amiga prostituta.

Muerte de la Semana: En una fiesta empresarial de fin de año sobre un barco, un veterano empleado cae borracho al agua.

SFU2-06En lo que va de la serie hemos tenido acceso a numerosos aspectos del negocio de los Fisher, pero quizás nunca se haya sentido tan mundano y mercantil como al enterarnos que algunos clientes sondean entre diferentes funerarias buscando un mejor precio. Tal es el caso de Catherine Collins, la viuda protagonista de la trama episódica de esta semana; personaje interesante que a pesar de una sólida actuación peca de dejar todo demasiado dicho. Al comienzo, su relato sobre el accidente que cobró la vida de su marido resuena fuertemente en Nate, con reflexiones acerca de un final que puede llegar cualquier día, dejando uno todo tipo de cosas inconclusas. Pero luego Catherine comienza a insistir con que quiere ver el cuerpo de su marido, que ha quedado despedazado por las aspas del motor del barco. Cuando “el copado Nate” termina por ceder a su pedido –ignorando las consecuencias legales-, la mujer ríe a carcajadas frente al ataúd. “Ya no me puede pegar más”, nos aclara en una revelación coherente con su regateo previo, pero cuya falta de sutileza lamentablemente resta bastante impacto.

La cadena Kroehner también tiene una parte clave en este episodio. En sus intentos de hundir a los Fisher vienen “robándoles” varios funerales, ofreciendo precios más bajos adrede. Cuando la disputa por Catherine Collins termina del lado de los Fisher, Mitzi –quien claramente disfruta de la guerra como Gilardi no lo hacía- aparece en persona, y se lleva a Nate y a David en un viaje relámpago en avión. Todas las subsidiarias de Kroehner son invitadas cada dos meses a relajarse en un complejo donde pueden jugar al golf, bañarse de piscinas o descansar en jacuzzis. Allí está el mismísimo Bobo, aquel veterano independiente cuyo paso a Kroehner molestara en particular a Nate. Y Mitzi los invita para golpearlos con una pizca de verdad: la única manera de soportar este negocio es divertirse cada tanto. Esto justo después de que Nate reflexionara sobre su error de creer que su trabajo se iba a ir haciendo más fácil con el tiempo. Eso es lo que pasa cuando uno se queda más de la cuenta en un pantano: cada vez es más difícil salir.

Y una salida es lo que ofrece Mitzi, una y otra vez. La invitación al spa naturalmente termina con una oferta más alta que nunca; pero Nate la rechaza de nuevo. Ya no estamos hace un año, cuando David no concebía la posibilidad de deshacerse del negocio familiar y Nate estaba de paso, recibiendo la oferta de Kroehner con entusiasmo. Ahora David al menos se permite dudar, pero Nate lo pone en términos muy claros: “no nos podemos rendir”. Hablamos de alguien que huyó del negocio familiar y no pensaba volver a casa para quedarse. Pero ahora, con una licencia de director funerario, ceder ante Kroehner sería peor que traicionar sus principios. Sería tener que volver a la búsqueda de algún rumbo en la vida… tarea en la que nadie es experto, y muchísimo menos Nate Fisher.

En todo caso, Nate comienza el episodio feliz: el entusiasmo del compromiso con Brenda parece haber logrado cortar la mala racha, y han vuelto a tener sexo. Es él quien sugiere aprovechar una cena familiar para anunciar la noticia. Aunque desde ya ignora el rumbo que Brenda está tomando en privado: tras haber acompañado a Melissa como “mirona”, ahora pasa a la acción cuando decide masturbar a un cliente de shiatsu. La forma en que describe la experiencia, sin embargo, pasa por la euforia de ponerse en un lugar de control… y aquella no puede ser sino efímera. Sobre el cierre del episodio la pareja nos ofrece un curso en negación, cuando reflexionando acerca de su futuro casamiento, Nate y Brenda remarcan casualmente “Sabemos los que estamos haciendo”.

Afortunadamente David, quien también comienza feliz el episodio, lo cierra no reforzando su propio autoengaño sino admitiendo una realidad. Los encuentros con Ben van cada vez mejor, pero David va a la iglesia donde conoció a Keith… y allí está él, por supuesto. Entonces, cuando Ben le dice a David que cree estar enamorado de él, la respuesta de David nos muestra lo lejos que ha llegado en su paz interior, en un viaje casi inverso al de Nate. David admite que sigue enamorado de alguien más, y lo dice sin ningún rastro de melancolía; sino aceptando una verdad que ya no resistía más el encierro.

SFU2-06bEn otro orden de cosas, los llamados de Ruth en el episodio previo llevan a la visita de su hermana Sarah (la extraordinaria Patricia Clarkson, que ganaría el Emmy a Mejor Actriz Invitada dos veces por este papel). Prácticamente una resurrección, ya que Claire había interpretado que su tía –una veterana artista hippie– estaba muerta. Los personajes vivaces y optimistas como Sarah siempre resaltan en esta serie poblada por depresivos y artistas de la auto negación (recordemos a Angela). Pero su visita es simplemente demasiado para Ruth. En apenas una noche, Sarah desmitifica “El Plan” con apenas un par de frases (ah sí, lo hizo en los 70s cuando se llamaba “Foco Transicional” y su mismo creador trató de levantársela), alcanza una conexión con Claire que Ruth no logró en décadas (“Sos una artista, Claire. Ves a través del velo.”), y se lleva de maravillas con Nikolai, quien hace su primera aparición desde el inicio de temporada. Todo esto durante la cena donde Brenda y Nate anuncian su compromiso, una reunión familiar que -después de la oportunidad perdida en “In the Game”- felizmente cumple con lo esperado.

El disparador de la histeria de Ruth se da cuando Sarah la invita a su casa a pasar unos días. Ruth jamás le perdonó la vez que un quinceañero Nate y su pequeño hermano la visitaron: el primero perdió la virginidad con una mujer de 32, y David huyó por el bosque (¡siempre fieles a ellos mismos!). A favor del episodio, no tenemos que esperar semanas para que Sarah se revele como tan fallida como los demás. Las hermanas tienen una discusión donde Sarah dice que Ruth no acepta ayuda para no salir del rol de víctima, y Ruth la acusa de haberse divertido más que ella. Sí, es la segunda instancia del episodio en que uno lamenta que un personaje ponga en palabras explícitas algo que uno puede interpretar solo. Por fortuna, Sarah reacomoda las cosas con una buena respuesta acerca de todo lo que no le salió bien: el hombre que perdió, los hijos que no pudo tener por ser infértil, el talento artístico que se le negó. Y Ruth no podrá ofrecer una guía tan precisa como Sarah para las aspiraciones artísticas de Claire, pero eso no significa que no haya prestado atención a su hija. En un final precioso, aparece en el cuarto de Claire con una caja enorme donde conservó todo tipo de dibujos que la menor de los Fisher hizo durante su vida.

Me faltó mencionar que continúan las desventuras de la familia Díaz: la casa nueva tiene humedad y filtraciones. Ella le echa en cara que llamó al primo y no a un inspector para ver la casa, y él le echa en cara que la compró sin permiso con dinero de su hermana. ¿A alguien le importa?

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e7 

7) BACK TO THE GARDEN  3half

Escrito por Jill Solloway, Dirigido por Dan Attias                                             Fecha de Emisión Original: 14 de Abril de 2002

Claire pasa un fin de semana bizarro en casa de su tía Sarah, Keith y David vuelven a estar juntos, y Brenda comienza a escribir un libro inspirado en sus fantasías sexuales.

Muerte de la Semana: Un ejecutivo muere en un rutinario ejercicio de asfixia autoerótica.

Un excelente episodio con muchos pequeños momentos que funcionan a la perfección. Uno de ellos (inesperadamente) tiene como protagonista a Federico. Al entrar furtivamente a su casa bajo la sospecha de que su primo –quien está arreglando los problemas de humedad– pueda estar acostándose con su esposa, Rico lo encuentra efectivamente en el acto… pero con otro pintor. Más allá del alivio de que no hayan optado por una aburrida trama de infidelidad, la reacción de Rico es tan exagerada y cargada de insultos que termina siendo la mejor escena del personaje desde el piloto. De importancia nula para el episodio, desde ya… pero por una vez me dio una excusa para no relegar a Rico al final de estos resúmenes.

Ahora sí, yendo a lo importante:

Estamos justo en la mitad de la temporada, y se trata de un punto de inflexión para algunas de las tramas. No en términos de fuertes virajes, sino más bien de cierres y nuevos comienzos. Las idas y vueltas entre Keith y David, por ejemplo, llegan al punto en que esperábamos. El episodio abre con un sueño del primero -reforzando el lugar principal que ha adquirido el personaje- donde en una versión inversa del final del piloto es Keith quien va al encuentro apasionado de David. Han pasado dos meses desde el incidente en que mató a un hombre, y la convivencia con Eddie se ha vuelto insostenible. Keith invita a salir a David, pero cuando el apéndice de Taylor se interpone, la pareja termina rearmándose sin necesidad de cenas románticas. David se queda a dormir en la clínica, y la mirada que Keith le dedica demuestra que es justo el tipo de compañía que necesita en estos tiempos tan difíciles. Aunque retomar la pareja también implica retomar los conflictos no resueltos: en un punto durante el episodio David acusa a Keith de sentirse moralmente superior, y Keith a su vez lo acusa de ser un “felpudo” que se deja pasar por encima. Ambos tienen algo de razón… y no van a resolverlo enseguida.

También tenemos un cierre en el caso de Ruth, quien claramente ha fracasado en sus intentos de conectar con sus hijos aun cuando sus esfuerzos estaban destinados a expresarse mejor. Repasemos: para este punto Nate criticó sus pedidos de “intimidad”, David la mandó a la mierda cuando cuestionó que Taylor sea criada por gays, Sarah destruyó el mito de “El Plan” con sus anécdotas, y ahora Claire utiliza la jerga del curso para justificar una visita a la casa de su tía. Ruth está tan sola que cuando Nikolai rechaza su invitación de cenar, se la extiende a su amigo Robbie. Pero Robbie continúa totalmente inmerso en el discurso de “El Plan”, y Ruth ya se hartó. Hace apenas dos episodios terminábamos con ella llorando frente a las fotos de sus hijos, y aquí cerramos con ella cantando en soledad una canción de un cassette de Sarah. Pobre Ruth.

SFU2-07El fin de semana con Sarah (en aquel “jardín” del edén al que alude el título, donde Nate perdió la virginidad) resulta más bizarro de lo que Claire esperaba. Las fechas coinciden con una festividad hippie llena de veteranos alucinando y bailando con escasas vestimentas: un espectáculo muy diferente al que acostumbra a presenciar Claire. Pero la aparición de Toby, un chico que lleva varias fiestas similares como conductor designado de sus padres, quizás sea lo que más la sorprende. Tras besarse refugiados en una casa de árbol, él aclara que no hubiera tenido sexo en esta improvisada primera cita, aún de haber traído protección. Este discurso descoloca a Claire, sobre todo considerando que Toby asegura haber tenido una “experiencia de vida” a pesar de ser apenas un año mayor que ella. ¿Será posible que Claire haya encontrado una alternativa a los dementes de Gabe y Billy? La joven concluye su fin de semana sonriente, con un flamante número de teléfono, y espiando a su madre cantar tímidamente en solitario… gesto que las acerca cada vez más.

Ahhh… si tan solo las cosas fueran tan felices en el oscuro mundo de Nate. El temor a dejar cosas inconclusas regresa en este episodio con un añadido: ¿y si él muere y ellos nunca se enteran de qué le pasó? La motivación viene del accidente que arranca el episodio, donde un hombre pierde la vida durante un divertimento sexual (ahorcarse en el clímax de la masturbación) que claramente ha hecho más de una vez. Pero este ejercicio de buscar el máximo placer está presentado como algo rutinario, mecánico, carente de erotismo. Y aunque sea un poco difícil aceptar que la familia no haya deducido por qué el hombre “se ahorcó”, esta muerte inesperada no le ofrece a Nate la tranquilidad que planteaba la del episodio anterior. ¡El marido de Catherine Collins era una mala persona que le pegaba a su esposa! Pero en este caso… no hay nada de extraordinario: sólo rutina, y una familia que queda desesperada y llena de preguntas. Sería el impulso ideal para que Nate le confiese a Brenda acerca de su condición, pero… el destino lo distrae con Ari, una joven y hermosa rabina que coordinará la ceremonia. ¿Una bella mujer, inaccesible, con “complejo de mesiánico”, y acceso a una clase de espiritualidad diferente? ¡Quizás ella tenga la respuesta!

Así que Nate le pregunta a Ari sobre Dios, e inclusive le cuenta lo que Brenda ignora, admitiendo que no sabe si ella será su “alma gemela”. Es evidente, al menos, que nunca estuvieron en sintonías más diferentes. Después de imaginarse acostándose con un camionero que ve pasar, Brenda le sugiere a Nate representar alguna fantasía… pero no, ella le pide que la coja más fuerte, él le dice que la ama. Brenda parece seguir la ruta del ejecutivo del teaser: la búsqueda de momentos de éxtasis, donde salir de uno mismo es la única forma de sentir algo y ahogar todo lo demás. Su plan de escribir un libro y alimentar la creatividad a base de aventuras sexuales es un poco cliché, pero podemos perdonarlo considerando la importancia de los libros en la vida del personaje (recordemos “Charlotte Light & Dark” y “Nathaniel & Isobel”).

Cuesta bastante más, sin embargo, perdonar a su madre… Margaret sí cree en almas gemelas, y está devastada por acabar de perder a la suya a manos de otra mujer más joven. Pero su defensa ante el acercamiento de Brenda es brutal: “No soy Billy. Si querés ayudarme, andate.” Los Chenowith son verdaderos expertos en agredir con la verdad. Y sin embargo, a pesar de todo… sería bastante saludable para Brenda ser capaz de llorar como su madre.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e8 

8) IT’S THE MOST WONDERFUL TIME OF THE YEAR  3half

Escrito por Scott Buck, Dirigido por Alan Taylor                                             Fecha de Emisión Original: 21 de Abril de 2002

Llega la navidad y con ella el primer aniversario de la muerte de Nathaniel. Los Fisher recuerdan los últimos momentos que compartieron con él, mientras Margaret saca a Billy del hospital y Nikolai es atacado por alguien desconocido.

Muerte de la Semana: Un motoquero choca camino a su trabajo anual como Papá Noel.

La canción “It’s the Most Wonderful Time of the Year” es un clásico navideño, grabado por Andy Williams en 1963… como título de un episodio de Six Feet Under, el significado no podría ser más cínico. Para los Fisher la navidad ha dejado de ser un festejo, o siquiera una forzada reunión; ahora es el aniversario de la muerte de Nathaniel. Aquel evento dejó expuesta la desconexión entre los integrantes de su familia, y cuando en este episodio ellos recuerdan el último momento que compartieron con él, notamos que en cada uno Nathaniel intentaba acercarse, conectar, comunicarse… para ser rechazado en toda ocasión excepto una. No hablamos de crueldad ni de malas intenciones; son situaciones cotidianas que han adquirido su dimensión trágica al convertirse en los últimos minutos compartidos por estos personajes. Ruth pudiera haber tenido un último beso, pero ocupada con su preparación de la cena (la que terminaría en el piso al enterarse del accidente), casualmente le pone un poco de zanahoria en la boca a su marido y lo manda a buscar a Nate al aeropuerto. David prefiere seguir trabajando en lugar de charlar un rato con él, Claire se va a lo de Gabe, y con Nate el último encuentro fue el anterior Día de Acción de Gracias, ya que por entonces sólo visitaba desde Seattle. La única escena cálida donde alguien aprecia el contacto de Nathaniel resulta ser el recuerdo de Federico, aquel hijo que sí le prestaba atención.

El teaser también refiere al piloto de la serie: otro accidente automovilístico el día de nochebuena. Es notable como la serie consigue establecer a estos personajes ocasionales en escasísimos minutos, y el matrimonio de bikers de este episodio es uno de los ejemplos más memorables. Con apenas un par de frases, sentimos que han compartido años de felicidad juntos, y en tiempo récord se constituyen en personajes con más vida que otros que pasan horas en pantalla en series de menor calibre. El funeral motoquero también es genial: personalmente no puedo sino adorar la pasión de esta gente, a pesar de no compartirla. Si en el piloto Nate nos relataba un funeral en una isla italiana donde las emociones fluían sin control, aquí tenemos una versión bien norteamericana de lo mismo: docenas de motoqueros tomando cerveza al son de “Born to be Wild”. La viuda reflexiona: “Jesse vivió a toda máquina… si hubiera sido cuidadoso, ¿hubiera disfrutado su vida?” Y este pensamiento es uno de dos regalos que le deja a Nate; el otro es la mismísima moto de su marido. El final del episodio con él disfrutando de la velocidad resulta más que bienvenido, considerando la oscuridad en que está sumergido el personaje.

Y se trata deSFU2-08 otro episodio notable, aunque para llegar a lo mejor hay que superar un tramo un tanto aburrido, donde recorremos la nochebuena de los diferentes personajes. Las cosas en la familia Díaz siguen tan poco profundas como siempre (Rico le cuenta la indiscreción de Ramón a Vanessa y ella no tiene mejor idea que decirle a la esposa de aquel); queda un poco extraño que nadie se pregunte quién le rompió las piernas a Nikolai y por qué, y Karla (la madre de Taylor) reaparece por sorpresa arruinando la navidad de Keith. Pero hay una razón principal que justifica mi puntaje, y que quizás no salte a la vista de inmediato, aunque en retrospectiva resultará uno de los hallazgos de la temporada. Me refiero a los inesperados paralelos entre Ruth y Brenda, dos personajes que casi no comparten tiempo en pantalla.

Hace dos episodios, cuando Nate anunciaba su compromiso (qué raro “Nate” y “compromiso” en una misma frase), Ruth quedaba estupefacta y Brenda resumía la velada de la siguiente manera: “Ahora tu madre me odia más que nunca.” Esta semana, las escenas contrastan sus experiencias una y otra vez. Donde Brenda continúa su escalada de aventuras sexuales (seduce a un hombre en una tienda y le hace meter la mano entre sus piernas), Ruth rechaza los avances “lascivos” de Nikolai desactivando su juego de preguntas acerca de qué ropa interior se puso (“Vienen tres por pack por quince dólares en Target”). Más tarde, Margaret saca a Billy del hospital para que la acompañe en navidad –oh-oh, Billy ha vuelto-, y Brenda reacciona gritando lo harta que está de ser enfermera; justo mientras Ruth encuentra a Nikolai con las piernas rotas en su negocio y al instante decide cuidarlo en su casa las ocho semanas de su rehabilitación. Y al final del episodio, otro evento fortuito amenaza con devolver a Brenda al lugar donde se refugió tantos años de su vida: se entera de la condición de Nate cuando él tiene una convulsión en plena relación sexual. Se agradece lo compasivo (y comprensivo) de su reacción, pero asusta un poco ver a Brenda más calma de lo que se la vio en toda la temporada. Ser la enfermera de Nate sería la peor forma de estabilizar su relación… aunque en el fondo sabemos bien que no está en condiciones de cuidar a nadie. Su “amiga” Melissa claramente está cada vez más aburrida de los relatos de sus experiencias con extraños, y Brenda las racionaliza maravillosamente; para ella su reciente comportamiento “es algo normal cuando te estás por casar y vas a abandonar todo eso”. Y sus enfrentamientos con Margaret no significa que hayan dejado de parecerse: en un punto le comenta a Nate que su año de noviazgo se siente como si hubieran sido 20. Dan unas ganas bárbaras de casarse  con Brenda… pero no olvidemos que Nate es “el copado” que tolera todo.

Como última observación digamos que Claire vuelve a ver a Toby, el chico “bienintencionado” que conoció en lo de tía Sarah. Toby no tendrá la madurez que se adjudica, pero sabiamente pone a Claire en su lugar, acusándola de estar todo el tiempo enojada con la vida. No es la primera vez que una mirada externa juzga a Claire (temática que será el centro del episodio siguiente): Sarah, cuyos ojos habían detectado el potencial artístico de su sobrina, le advirtió un episodio atrás que su cinismo era pura pereza. Claire nos resume su experiencia con el aún desaparecido Gabe Dimas, y no podemos sino pensar que Toby es demasiado “bueno y correcto” para sus gustos habituales. Pero si nos hiciera falta confirmarlo, nos enteramos de que Claire ha estado chateando con Billy…

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e9 

9) SOMEONE ELSE’S EYES  3star

Escrito por Alan Ball, Dirigido por Michael Cuesta                                         Fecha de Emisión Original: 28 de Abril de 2002

Claire descubre su amor por la fotografía a través de Billy, Brenda alimenta su libro dramatizando aventuras sexuales reales, y Lisa aparece en Los Angeles… embarazada de Nate.

Muerte de la Semana: El descuido de un obrero en un edificio en construcción hace que su caja de herramientas caiga sobre un transeúnte.

Tras dos emisiones particularmente destacables, “Someone Else’s Eyes” es un episodio con algunos lugares comunes que parecen salidos del cajón de recursos de la TV tradicional… aunque balanceados con el cuidado justo como para que el promedio final sea positivo.

El caso de la semana presenta un concepto interesante, pero no aporta demasiado en lo temático. La pobre víctima de la caja de herramientas que llovió del cielo tenía todos los detalles de su funeral y entierro estipulados en un pre-contrato, y su viuda desespera al enterarse de que pidió ser enterrado con su anterior esposa. La mujer considera una ofensa tener que pagar lo que falta, y rápidamente estalla el conflicto con las hijas del matrimonio previo. Lo mejor de esta pequeña trama es el cierre: la viuda pide disculpas y acepta los deseos de su esposo, a la vez que revela haber comprado todas las plazas circundantes en el cementerio para que ella -y no sus hijas adoptivas- sea enterrada allí. Es el tipo de mezcla de emociones brillante que cada tanto aparece en la serie: tristeza, odio y humor en apenas un puñado de diálogos de lo más humanos.

Pasando a lo serializado, debo admitir que Brenda empieza a cansar una vez más. Quizás hay algo de intencional: las reacciones de Melissa a sus anécdotas carnales son cada vez más frías; pero Brenda, ensimismada en su entusiasmo, sigue siendo incapaz de notarlo… como si creyera que Melissa la va a entender. El desastre avanza de un paso a la vez: ahora directamente tiene relaciones con un escritor tras la presentación de su libro, para luego volcarlo otra vez su proyecto literario. Asegura estar feliz porque por una vez no analizó ni pensó las cosas, como si “se volviera naturaleza”. No, la persona con quien lo hizo no importa en lo más mínimo… no es la primera vez que tiene sexo espontáneo con alguien, aclara. Particularmente recuerdo cierto visitante de Seattle que volvía a casa para una visita navideña…

Pero balanceando el tedio de la repetición de estas escenas está el hecho de que podemos apreciar cómo el diseño de la temporada va ahogando a Brenda paulatinamente, haciendo que sus escapadas se vuelvan casi comprensibles. Primero perdió el cómodo rol de enfermera, luego su madre se burló de sus demonios internos, y ahora Billy -en una de las mejores escenas entre los hermanos- no sólo la acusa de querer casarse con Nate por la condición que tiene, sino que también admite que su psicóloga le recomendó alejarse de su hermana. Explica que tenían “una relación tóxica” donde ella lo protegió todo el tiempo, y en consecuencia nunca aprendió a valerse por sí mismo. Un análisis tan aceptable como doloroso para Brenda, agravado por venir de un Billy más estable y centrado que nunca.

SFU2-09Pero al final de cuentas Billy es Billy, y su especialidad es incomodar. Claire continúa chateando con él y recibiendo críticas: ahora Ruth le dice que le tiene lástima por pensar que la vida le debe algo. Claire está acostumbrada a ser la observadora; no está cómoda en el rol de observada. Así que cuando Billy la convoca para sacarle fotos a la zona de su espalda donde se hirió el año anterior, Claire no puede resistirse. “Uno necesita verse a sí mismo pero no puede hacerlo, necesita los ojos de otro” explica el artista con bastante razón. La reunión termina con un llanto de Billy que espanta tanto a Claire como para admitirle a Nate que tenía razón… pero más tarde, al recibir las fotos que sacó por mail, queda totalmente fascinada. Allí está su valiosa mirada convertida en arte… y así entra Claire al mundo de la fotografía.

Hay relaciones mucho más complicadas que la de Claire y Billy, sin embargo. Empecemos con Keith y David, que han retomado su noviazgo prácticamente desde el punto en que lo habían dejado. Keith no puede dormir desde que su hermana volvió y se llevó a su hija. Las sospechas de Keith sobre Karla resultan fundadas: aunque la convence de entrar de nuevo en rehabilitación, ella usa el pis de Taylor para sortear los análisis semanales. Pero lo que más preocupa es la acusación de Karla de que su hermano se está pareciendo cada vez más a su violento padre. Es indudable que desde que mató a una persona, Keith se ha instalado en un lugar de crisis encubierta bajo el ejercicio del control. David hace un comentario sobre mudarse juntos y Keith lo rechaza, para luego revertir el discurso como si tendría que haberlo propuesto él. Y David está tan feliz con su regreso a la pareja que se ha vuelto una especie de Nate, evitando los enfrentamientos, cediendo ante todo… siendo aquel “felpudo” que Keith lo acusó de ser. Keith pasa de las quejas y la búsqueda de pelea al sexo, como si premiara a David por soportarlo. Sabemos, de cualquier forma, que David no va a soportarlo por siempre.

Ruth, en cambio, podría tolerar a un Nikolai vulnerable para toda la eternidad. Describe su actual relación como “más sofisticada, menos sobre sexo, más íntima”, cuando básicamente lo adoptó como si fuera un chico. ¡Hasta tenemos a Nikolai mirando a los Teletubbies! (débil halago, pero tiene que ser la mejor escena del personaje). Hasta que llega por fin la respuesta al misterio de sus piernas rotas. Ruth encuentra desprolijidades en los libros de contabilidad de la florería, luego aparece un tal Yuri, que pregunta por Nikolai en forma sospechosa. Finalmente Nikolai confiesa que al llegar solo al país, el banco le negó un préstamo y ahora le debe plata a unos matones rusos de libro. Una idea arcaica que se hace tolerable por ocupar un mínimo de tiempo en pantalla.

Y dejamos para el final la relación más retorcida de todas, que obviamente involucra a Nate… pero, por una vez, no a su prometida. Brenda está más tranquila que él tras la confesión de su condición médica, y el casamiento sigue adelante, sumando la “brillante” idea de Nate de que la rabina Ari oficie la ceremonia. Esta vez el conflicto de Nate es con Lisa, su antigua roommate con derechos. ¿Recuerdan la propuesta de empleo que tenía en Los Angeles? Lisa la aceptó, y ahora se cruza con Nate en un supermercado… embarazada de tantos meses como pasaron desde su último encuentro en Seattle.

Se trata de otra clásica situación televisiva, aquí al menos indiciada y utilizada a provecho para iluminar los aspectos más conflictivos de estos personajes. El discurso de Lisa, quien enloquece al instante de que se entera de que Nate está comprometido, es una gloria del autoengaño. “Te pusiste a llorar porque te diste cuenta de que teníamos que estar juntos” y “sos un cobarde que nunca va a admitir lo que siente por mí” hacen sonar sensatas hasta las opiniones de Ruth sobre Nikolai. Lisa aclara que no espera nada de Nate, y todo indica que ya pasaron por esto antes: hay un aborto en su historial compartido. Pero los cinco meses de embarazo dejan en claro que aquello no va a repetirse, y si bien Nate revela ser cada vez más desagradable episodio a episodio, es imposible no preguntarse cuánto Lisa habrá tenido que ver -al menos inconscientemente- con haber quedado embarazada.

El fantasma de Nathaniel le dice a su hijo que si Brenda se entera terminará todo; pero Nate insiste en que no se lo puede ocultar. Quizás, en algún punto, que termine todo es exactamente lo que quiere.

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e10 

10) THE SECRET  2half

Escrito por Bruce Eric Kaplan, Dirigido por Alan Poul                                     Fecha de Emisión Original: 5 de Mayo de 2002

Keith incomoda cada vez más a David con su temperamento, el matrimonio Chenowith se reconcilia, y Nate considera formar parte de la vida de su hija.

Muerte de la Semana: Súbito ataque al corazón de un señor oriental mientras saca la basura a reciclar.

“The Secret” es el episodio más flojo de la temporada (aunque se podría argumentar que ese dudoso honor le corresponde al primero), a pesar de ser casi redimido por algunos aspectos. En primer lugar es un episodio que se siente demasiado largo, como si no hubiera alcanzado el material para llegar a la duración estándar de HBO, que suele rondar los 50 minutos. Por otra parte hay varias elecciones francamente malas, sea en concepto o ejecución, y otras bastante tediosas que quizás afecten más de la cuenta si consideramos que para este punto la temporada se está volviendo definitivamente deprimente.

Así que, saquemos lo menos efectivo del camino en orden de más a menos tolerable:

Claire continúa entusiasmada con la fotografía, ahora capturando imágenes de los muertos en la funeraria. Parker McKenna entró a la universidad que quería, pero Claire no tuvo la misma suerte y parece condenada a ir a una escuela de arte de bajo calibre. Se trata de una trama un poco inevitable siendo que se acerca el temido traspaso a la vida universitaria, pero lo que no funciona del todo es la situación donde ella desaprueba un trabajo práctico de inglés porque en lugar de hacer lo que le pidieron opta por un camino poético usando sus fotografías. Si el asunto terminase allí, podríamos extraer una interpretación balanceada del asunto: ella hizo bien en volcar su pasión pero se equivocó de foro, y el profesor comprende su vocación pero tiene que desaprobarla por no cumplir con la consigna. Pero no: la escena remata con el profesor mencionando que él mismo egresó de la triste escuela de arte a la que Claire odiaría ir. Conclusión: el estúpido es el “profesor mediocre” que no supo detectar la genialidad de un “alumno visionario”. Hubiera preferido cortar antes mostrando errores y aciertos de ambos lados, en lugar de entrar en territorio de críticas adolescentes a sistemas educativos.

SFU2-10bPor otra parte, el caso de la semana parece un intento de completar el álbum de las religiones más populares en Los Ángeles, para que Nate continúe indagando sobre de las diversas teorías sobre la vida y la muerte. La “novedad” esta vez amaga con ser el concepto de resurrección, pero al final de cuentas el funeral budista –y si hiciera falta aclararlo, esto es una crítica al episodio y no una herejía- no aporta mucho más que un segmento demasiado largo y aburrido. En medio de todo, al menos, destaca un triste indicio de algo que volveremos a ver más tarde: varios estantes de la funeraria donde se guardan pequeñas cajas con las cenizas de cremaciones que nunca han sido reclamadas.

Acercándonos cada vez más a lo peor del episodio tenemos que pasar por la trama de David y Keith, que al menos arranca muy bien. David de hecho admite estar actuando como Nate, y le dice a Keith que lo asusta porque se enoja cuando las cosas no son perfectas. Un excelente diálogo: “A veces siento que si no hago o digo exactamente lo que querés, podés llegar a decidir que no querés estar conmigo”. Keith contesta “Eso es una estupidez”, apaga la luz y se duerme. Es una pena que lo que es gracioso y a la vez cargado de significado (la respuesta aparentemente casual sólo empeora las dudas de David), empieza a hacerse molesto. El humor de Keith es cada vez peor y uno empieza a impacientarse, en parte con él, en parte con la tolerancia (el síndrome de “felpudo”) de su novio. David ha avanzado tanto como para detectar que las críticas que Keith le hiciera la temporada anterior eran una forma de no tener él la culpa de nada, pero a Keith le resta mucho por recorrer.

Hasta ahí, de cualquier modo, hablamos de una parte orgánica de la temporada. Lo que resulta torpe en concepto y todavía peor en ejecución es la espantosa escena donde Karla atropella a un vagabundo. “No le diremos a la policía, será nuestro pequeño secreto” le dice a Taylor, quien luego –menos mal, me veía venir varios episodios de silencios forzados- se lo cuenta a David. Karla termina detenida, y Taylor enojada con todo el mundo. No sé si es el episodio más indicado para plantear esto, pero nunca terminé de comprar del todo el cariño entre Taylor y David; me pareció más motivado por necesidades de la trama que por lo que realmente salió en pantalla. Como fuera, aquí tenemos una de las lecturas –la más literal- del título del episodio. La otra, mucho más interesante, está en la línea argumental de Nate… que incluye a la vez lo peor de esta semana y uno de sus grandes aciertos.

Nate cumple con los deseos de Lisa y firma los papeles para cederle la custodia de su hija. Pero justo después tenemos una horrible escena donde imagina a los niños que hubieran florecido de los abortos que dejó a su paso. Está bien: podríamos leer la escena a través de su narcicismo, y preguntarnos si realmente fueron tantos -u otros detalles menores-, pero la sutileza de esta escena equivale a una patada ninja en la nuca. Por fortuna, la escena sí aporta algo importante a la línea argumental de Nate, y habilita un muy buen final de episodio. Volviendo al título; Nate seguirá acumulando cosas que ocultar, pero desde su diagnóstico lo que ha estado buscando es aquel “secreto” supremo. Brenda definitivamente no lo tiene… las religiones con las que se ha rozado tampoco parecen satisfacerlo… y andar en moto sólo lo saca de sus pensamientos mientras tenga viento sobre la cara. Pero entonces uno de los hijos de fantasía asegura tener “el secreto de todas las cosas”. Nate entonces termina jurándole a Lisa que ha cambiado, y que quiere formar parte de la vida de su bebé. ¿Cómo? ¿Brenda? No, ¡no sabe nada del asunto! aclara Nate sin dejar de sonreír, soñando con que el bebé sea la salvación. Es un alivio que en este caso las propias capacidades de autoengaño de Lisa den un paso al costado, y cuando escucha que aún no le contó a Brenda (la enemiga), lo manda prolijamente al carajo: “Si nunca podés poner en primer lugar a nadie que no seas vos, ¿cómo podrías ser padre?

Y alrededor de Brenda está, por fin, lo mejor de este episodio. Considerando su historia, es extrañísimo verla hablando con una terapeuta. Ya que tiene un doctorado en racionalizaciones, menciona que no considera lo que viene haciendo destructivo, sino de hecho saludable: una forma de tener un área privada. Entonces la terapeuta (recomendada por Melissa) revela ser especialista en adicción al sexo, y Brenda -hasta allí en control de la situación-, recure rápidamente a lo peor de sí y ataca desde la superioridad. ¿Cómo se atreve esta mujer a decirle que su adicción sexual tiene sus raíces en “emociones demasiado dolorosas de enfrentar”? Brenda decide que no necesita ninguna terapia, arrastra a Melissa a una fiesta semi-orgiástica, y termina metiéndose en un trío… todo bajo la excusa de explorar el territorio antes de incorporar a Nate.

SFU2-10Pero, ¿qué hay de sus padres terapeutas? Gran noticia: ¡Margaret y Bernard Chenowith están juntos de nuevo! Hacía tiempo que Robert Foxworth no aparecía en la serie, y su esposa en la ficción –personaje irritante por diseño- aquí está particularmente genial. Brenda reacciona ofendida, por supuesto: ¿lo aceptó de nuevo después de lo que le hizo? Y para empeorar todo aún más, cuando llega a su propia despedida de soltera directo desde la orgía, su futura suegra -quien según ella la odia- inesperadamente termina de destruir el poco amor propio que le queda. La escena amaga a ser una trampa: Brenda le confiesa sus aventuras sexuales, y luego resulta ser otra fantasía. Pero entonces Ruth la sorprende diciéndole que la quiere y la admira, por ser independiente y por ser capaz de aceptar a Nate como es sin sofocarlo.

La apertura emocional de Ruth llega tras la recuperación de Nikolai, quien vuelve a su casa sólo para encontrarse con ella de visita poco después, con el plan de limpiar todo y la propuesta de mudarse definitivamente juntos (¡si la pasaron tan bien!). Nikolai, sabiamente, rechaza la oferta. Ruth no sabe cómo no sofocar a los hombres, y sus elogios a su futura nuera resultan tan sentidos que casi podemos percibir la estructura interior de Brenda resquebrajándose. Esto la empuja a una reacción todavía más drástica y desesperada que desmerecer a una terapeuta: corta de inmediato su relación con Melissa, como si aquella hubiese sido la instigadora de sus desmanes. “No podés tolerar ver la verdad sobre vos misma, así que tengo que pagar yo”, señala la prostituta con absoluta razón, en su despedida de la serie. Toda esta situación, como clímax de los paralelos entre Ruth y Brenda (y de la relación de esta última con Melissa) es tan brillante que casi –casi- salva al episodio.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e11 

11) THE LIAR AND THE WHORE  3star

Escrito por Rick Cleveland, Dirigido por Miguel Arteta                                  Fecha de Emisión Original: 12 de Mayo de 2002

Brenda toca fondo después de que Nate le cuenta sobre el embarazo de Lisa. Mientras tanto David ayuda a Keith a enfrentar a su padre, y Ruth resuelve los problemas financieros de Nikolai.

Muerte de la Semana: Las incesantes quejas de una anciana internada se interrumpen cuando de pronto, y sin aparente explicación, su deseo de que “el Señor se la lleve” se hace realidad.

“The Liar and the Whore” es un episodio sólido, que a diferencia del previo parece tener la duración justa (“apenas” 48 minutos). Y dado el carácter incompleto de mi descripción del teaser, me veo obligado a arrancar por allí. La utilización de esta muerte es bastante peculiar para la serie, que parece decidir correrse de lo temático para divertirse con un pequeño misterio estilo CSI. Cuando Rico encuentra una salchicha en lo profundo de la garganta de la anciana, todo indica que se trató de un asesinato. Aunque nunca se confirma del todo, su compañera de habitación -quien por estar prácticamente ida prometía ser la víctima del teaser- parece haber estado consciente de las constantes quejas de su vecina, actuando en consecuencia fuera de cámara. Desafortunadamente, el hallazgo de Rico causa el despido por negligencia de sus dos enfermeras a cargo… una de las cuales es su esposa Vanessa.

SFU2-11

En otro orden de cosas, hay que repetirlo: pobre Ruth. Su afán de conexión afectiva la lleva a cometer terribles errores de juicio con tal de no quedarse sola. En principio, es incapaz de ver lo ridículos que le quedan los pantalones que le cose Claire en medio de un viaje lisérgico (cortesía de hongos que le envió su tía Sarah). Durante el período de euforia su hija le dijo que la quería y que se los hizo para ella, así que Ruth es tan feliz que se declara dispuesta a usarlos “hasta el día de su muerte”. En paralelo, decide pagar con sus propios ahorros los 87.000 dólares que Nikolai le debe a sus acreedores. De lejos podríamos ver un acto de amor y compasión, pero conocemos bien a Ruth, y hacerse cargo de los problemas de vida de Nikolai equivale a un intento de comprar la relación. Nikolai enfurece, justificadamente, mientras Claire se lamenta con Gary de la forma en que suele tratar a su madre. El consejero acaba de separarse de su novia, dato cuya relevancia se me escapa. Por lo menos aquí presenciamos un acto útil de este personaje: le hace llegar a Claire el folleto de LAC Arts, universidad “creativa” que entusiasma a la joven Fisher.

¿Qué pasó con el Keith que conocíamos? La pregunta viene cobrando fuerza desde su reconciliación con David, quien la plantea abiertamente en este episodio. Los padres de Keith vienen de visita con la intención de llevarse a Taylor, y Keith está inicialmente de acuerdo. A su favor, podríamos decir que aunque está tratando cada vez peor a David, al menos no deja de prestar atención a sus críticas. Así que al día siguiente de discutir con su pareja, enfrenta a su padre anunciando con firmeza que Taylor se quedará dónde está. Es una victoria agridulce: no sabemos si festejar por verlo plantar bandera, o unirnos a la opinión popular (ya Karla y David se lo dijeron) de que se está pareciendo al Sr. Charles. Me recuerda al mensaje un poco peligroso que el episodio “Familia” parecía defender; aquello de defenderse convirtiéndose en el agresor. Keith confronta a su padre, sí; pero con sus mismas armas. Y David está definitivamente perdiendo la paciencia.

El episodio también nos sorprende retomando lo que parecía ser una trama autoconcluyente. Me refiero a la historia de Catherine Collins, aquella viuda que tras buscar precios en diferentes funerarias terminó con los Fisher, y convenció a Nate de dejarla ver el descuartizado cuerpo de quien la golpeara durante años. Ahora la simpática señora los demanda por los daños que le causó la experiencia, con todos los gastos legales pagados por Kroehner. Pudiera haber quedado demasiado conveniente desde lo estructural, pero gracias a una distribución temprana de las tramas aceptamos que los Fisher no puedan afrontar los gastos del juicio porque Ruth acaba de gastar la plata en la deuda de Nikolai. Es una astuta combinación de líneas argumentales; lástima que haya hecho falta recurrir a mafiosos rusos.

Todavía mejor es el hecho que el episodio no hace escándalo del tema ni lo prolonga: para David es simplemente la gota que rebalsa el vaso y se descarga con la Señora Collins en privado, como no lo ha hecho con Keith, su padre, Nate o Mitzi. “Usted sabe que no es mi culpa ni la de mi hermano que haya permitido que su marido la golpeara por tantos años. Usted fue la que eligió ser un felpudo” le lanza, como si le hablase a una versión futura de él mismo para advertirle de un posible Keith convertido en su padre. El discurso de David resulta tan virulento que Catherine destruye la demanda… y asunto cerrado. ¿Recuerdan cuando David recién estaba aprendiendo a valerse por sí mismo?

Pasemos entonces a su hermano mayor. Por pedido de la rabina, va a hablar con un paciente terminal que necesita definir los detalles de su funeral; práctica que se nos presentó temprano en esta temporada. Aaron es un reflejo de Nate, aunque su sentencia de muerte es mucho más tajante: el temido cáncer de páncreas. De su boca brotan preguntas que Nate debe hacerse con regularidad: ¿y mi vida fue una pérdida de tiempo? ¿Y si no hice ninguna conexión real en mi vida y no dejo a nadie atrás? Aaron es un Nate que acabó hundido en la amargura y la soledad.

Por otra parte, Ari también acepta la propuesta de conducir la ceremonia de Nate y Brenda, resaltando la honestidad como clave para un buen matrimonio. Brenda responde de la misma forma que con la terapeuta: ubicándose en un lugar de autoridad y preguntándole si alguna vez estuvo casada. Pero mientras ella persiste con sus ideas de mantener el “misterio” y la “privacidad”, Nate ha captado el mensaje, y le confiesa haber dejado embarazada a Lisa. Por una vez, Brenda no tiene defensa; queda genuinamente dolida. Por la noche, bajo el recuerdo de las fiestas “liberales” que se hacían en su casa cuando niña -parecidas a la que visitó el episodio pasado-, Brenda deja entrar a su casa a dos jóvenes que se acuestan con ella. Y esta vez ha tocado fondo: ya no está en control de la situación, y en su rostro no hay disfrute alguno.

El final del episodio podría ser tomado con cierta esperanza: a pesar de todo Brenda regresa a Nate para decirle que todavía lo ama, y que lo necesita. “Tan desastre como sos, sos lo más sano en mi vida”. Pero su perdón no incluye una confesión de sus propios secretos, y cuando le dice que lo ama, él ni siquiera contesta. Los lazos se han cortado, y apenas la inercia los lleva adelante.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e12 

12) I’LL TAKE YOU  3half

Escrito por Jill Solloway, Dirigido por Michael Engler                                    Fecha de Emisión Original: 19 de Mayo de 2002

Los Chenowith renuevan sus votos, Ruth acepta que Nikolai sigue con ella por obligación, nace el bebé de Lisa, y la relación de Nate y Brenda estalla cuando él descubre la verdad sobre su “novela”.

Muerte de la Semana: Una anciana muere plácidamente bajo un secador de peluquería.

“I’ll Take You” es un excelente episodio, plagado de cierres y de rupturas. Algunas de ellas son abruptas o funcionales, y otras son resultado de meses de esfuerzos de pretender que todo está bien. Pero la explosión siempre llega, esparciendo verdades que ya no se pueden ignorar. Empecemos, entonces, por el plato fuerte: el fin de la relación de Nate y Brenda.

Nate vuelve a visitar a Aaron, el paciente con cáncer terminal, y cada vez se ve más reflejado en él. El joven enfermo cuenta que no tiene a nadie, y que sus relaciones nunca duraron más de dos meses. La mayoría de la gente simplemente elige a alguien, opina, pero en su discurso hay mucho más que arrepentimiento. Para Aaron esta práctica tiene carácter de falsedad, de conformismo… como si elegir estuviera mal y todo tuviera que ser natural. Lo cual es en buena parte la idea de Nate “casual” Fisher, quien deseoso de conexión promete volver a visitar a Aaron todos los días. Como lo mejor del personaje, es una de esas decisiones que podría parecer enternecedora, y en realidad esconde una razón egoísta: estamos ante una relación cuyo final viene asegurado por defecto, y así le sirve mucho más a Nate que a Aaron.

Mientras tanto, los Chenowith planean renovar sus votos. Margaret dice haber encontrado la espiritualidad (¡que comparta el secreto con Nate!), y le recomienda a su hija que si no siente un “imán” hacia su pareja, debería salir del compromiso. Uno de los grandes aciertos de esta temporada ha sido la forma en que, paulatinamente, Brenda ha quedado como la menos saludable y “normal” de los Chenowith, algo que ella no puede tolerar. Pero Margaret y Bernard claramente se aman, y hasta Billy le sugiere a su hermana que lo mejor sería celebrar. Aaron criticará la idea de elegir, pero Margaret y Bern están genuinamente felices de elegirse una vez más. En medio de todo, una pequeñísima escena de Brenda y Nate ilustra su relación maravillosamente: a la espera de que arranque el ascensor en que están, Brenda pregunta “¿Nos estamos moviendo, siquiera?

Quizás la conciencia de este estancamiento sea lo que la lleva a la clásica actitud culposa de dejar su laptop abierta, justo en el documento de su “novela”. Nate lee el capítulo del trío, y poco después uno de los participantes del incidente real pasa de nuevo por lo de Brenda. Usando un truco de guionista un poco antiguo que perdonaremos, Nate lo reconoce como el de la novela en parte gracias a una expresión que utiliza… y deduce que lo que leyó no fue mera ficción.

SFU2-12

Lo que sigue es una gran escena de separación (aunque dudo que alguna jamás supere a la de mi episodio preferido de The Sopranos), donde las acusaciones se liberan con la furia de un tornado. Pero todo lo que Nate y Brenda se echan en cara denota cuán claro en realidad siempre vieron al otro. “La única razón por la que te quedaste conmigo es porque nunca estuve realmente acá”, asegura Brenda. La frase sintetiza uno de los temas centrales de Six Feet Under: el ocultarse, el vivir en negación; “¿Quién sos?” le pregunta Nate de la misma forma que Claire le preguntara a Gabe hace un tiempo. De algún modo ambos habían decidido en algún punto mirar para otro lado, sabiendo que apenas los verdaderos Nate y Brenda apareciesen, todo terminaría. Y los golpes llegan hasta el mismo día que se conocieron: si no fuera por la muerte de Nathaniel, es probable que quedaran en el recuerdo del otro como un extraño al que se cogieron en un aeropuerto. Brenda está convencida de que Nate la eligió -regresando al eje de este episodio- poder sentirse mejor sobre sí mismo, justamente porque sabía el desastre que era ella. Por su parte Nate ataca diciendo que quizás se acostó con Lisa por sentirse seguro con ella -cosa que sabemos nunca logró con Brenda-, pero Brenda sabe que fue así sólo gracias a que Nate iba a irse al día siguiente: situación idéntica a la de sus visitas a Aaron. La escena cumple con las expectativas y alcanza una increíble intensidad, cuidando exponer los puntos débiles de ambos lados en lugar de inclinarse por un ganador. “Es tan cliché que voy a vomitar” responde Brenda cuando Nate le arroja el anillo, poniéndole un toque final de humor a un difícil momento.

Pero como dijimos al comienzo, no es la única ruptura del episodio. La separación de Ruth y Nikolai desde ya es mucho menos intensa, pero está marcada por el mismo tipo de error: quedarse por las razones equivocadas, y negarse a ver la realidad del otro hasta que no queda más que admitir el final. Es evidente que Nikolai está cansado de Ruth, pero a diferencia de Nate sí se sintió cuidado: hasta sus deudas desaparecieron. O sea, su problema ahora es todo lo que le debe a Ruth. En una situación tan simple como ir al cine, Nikolai marca un límite planteando ver películas diferentes, Entonces Ruth finalmente reconoce la realidad, y abandona su sala para entrar en la de Nikolai y “liberarlo” de una relación en que hace tiempo sabe que ya no quiere estar. Ruth vuelve sola a lagrimear a su sala, completando su paralelo con Brenda: en un mismo episodio, ambas mujeres han llegado al final de una relación que sabían inminente.

David y Keith tampoco están pasando por su mejor momento, pero todavía tenemos esperanzas por ellos… aún si esta semana inclinan el episodio hacia su lado menos efectivo. La pareja planea buscar la tutela de Taylor, lo que lleva a una de las escenas más graciosas de la serie: Keith se preocupa por sacar las cosas “demasiado gay” del living antes de que venga el trabajador social, incluyendo un video de “The Wiz” (extraordinario) y un cuadro de un hombre desnudo de espaldas (“ES bastante gay”, admite David). Es una pena que terminen arruinando el chiste llevándolo más allá de lo que daba: el trabajador social resulta ser gay (jo… jo…), y a la frase final de Taylor sólo le falta la musiquita de remate.

Para empeorar la cosa, justo cuando la situación del tiroteo se resuelve a favor de Keith, lo vemos respondiendo a un llamado por abuso doméstico, y la tormenta se ve venir a kilómetros de distancia. Keith termina descargándose sobre el potencial agresor con tan poca sutileza como lo vimos dispararle al anterior, o a su hermana atropellando al vagabundo. ¿Por qué le tocan estas escenas tan forzadas a los Charles? Keith tendrá un problema controlando su enojo, pero los guionistas parecen tener uno más grave intentando hacer de ello algo atractivo en lugar de tosco.

Hablando de situaciones abruptas, dos subtramas concluyen más con frenadas súbitas que con desenlaces orgánicos. A saber: el consejero Gary ha sido despedido, y el imperio Kroehner está en quiebra. ¿Eso fue todo? Claramente los guionistas se aburrieron de estas tramas y decidieron cortar por lo sano. Nunca pensé que lo de Gary llevase a ninguna parte -así que me declaro a favor de extirparlo de la serie-, pero en el caso de la trama Kroehner resulta un poco triste que su mayor mérito haya sido demostrar que la virtud particular de esta serie está más en los personajes que en los conflictos externos. Sea como fuere, adiós Mitzi: tu excéntrica presencia inyectó un poco de vida, pero al final de cuentas los antagonistas tradicionales encajan mejor en otro tipo de series.

¿Y qué más pasa esta semana en el universo Six Feet Under? Por una vez a Federico le toca estar en el centro de una trama episódica. Una anciana muere en una peluquería donde se están arreglando para un cumpleaños de quince (otro ejemplo extraordinario de cómo logran crear un mundo en unos minutos), y les deja casi 150 mil dólares a Rico y Vanessa. Para ellos era “abuelita”, la señora que vivía enfrente y a quien visitaban e invitaban a los cumpleaños. Es decir que fueron más hijos para ella en sus últimos años que aquel señor de traje que la “lleva” a la funeraria. La pérdida de esta madre postiza retoma la línea abierta en el episodio navideño, cuando pudimos ver cómo Rico era como un hijo para Nathaniel. Aquí tenemos nuevos flashbacks, esta vez relatando su llegada a la funeraria. El cuento no mucho que rescatar (el padre de Rico quedó desfigurado al caer de un techo y él quedó fascinado con la forma en que lo restauraron), pero lo importante es cómo Nathaniel le abrió las puertas de su casa -y su familia- al joven Díaz.

En el rincón de Claire, además de la partida de Gary, tenemos su visita a la escuela de arte que aquel le recomendara. ¡Y le encanta! Un detalle perfecto es cómo su carroza fúnebre no es la única estacionada allí: estamos entre freaks. Para entrar necesitará cartas de recomendación, pero a no desesperarse: Billy es ex alumno de la escuela, y está feliz de colaborar. Más lo estaría si Claire aceptara sus avances, pero la niña algo ha aprendido.

SFU2-12b

Y me guardé el final del episodio para el cierre de esta reseña. Ruth atiende un llamado de Lisa, con la noticia de que nació Maya. ¿Quién? Lisa entonces se ve forzada a explicar lo que Nate nunca había confesado. Pero Ruth no parece preocuparse en lo más mínimo por la infidelidad, o por su admirada Brenda. Para ella convertirse en “abuelita” es la noticia más feliz de todas: acaba de encontrar por fin un receptor para su amor maternal. Hace no mucho tiempo, cuando una vidente visitó la funeraria, mencionó que pronto habría un niño allí. No sólo acaba de nacer Maya; también Keith y David están buscando la tenencia de Taylor. ¿Deberíamos empezar a creer en espíritus y premoniciones?

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2e13 

13) THE LAST TIME  3star

Escrito por Kate Robin, Dirigido por Alan Ball                                                 Fecha de Emisión Original: 2 de Junio de 2002

Nate decide hacer algo sobre su condición, motivado por la muerte de un paciente a quien acompañó en sus últimos días. Pero la situación ha empeorado y el único recurso restante es una compleja cirugía. Además, los padres de Keith se llevan a Taylor, y Federico se convierte en socio de la funeraria.

Muerte de la Semana: Aaron finalmente pierde la batalla contra el cáncer.

SFU2-13bEn este caso habrá que ser prolijos y arrancar por el principio: temblamos cuando el episodio abre con Nate y no con algún desconocido. Pero cuando llega al hospital para visitar a Aaron, la tranquilidad de tacharlo como posible víctima dura sólo un instante. En una serie donde hemos superado muertes como la de un bebé, la de Aaron Buchbinder tiene que ser la más dolorosa de todas. Es la primera vez que un teaser involucra la muerte de un personaje que conocemos; su arco cubrió los últimos tres episodios de esta temporada. Y resulta admirable que el pasado episodio “The Plan” nos anticipara esta situación con un teaser similar: un paciente muriendo de cáncer en un hospital, desestimando hasta el fin cualquier creencia espiritual. Pero ésta es una versión infinitamente más intensa: Aaron está perdido en temores y miseria, y Nate desespera por creer como lo hacía la psíquica. Se supone que Aaron está al borde de las respuestas que Nate espera encontrar, pero entonces le anuncia que “no hay ninguna puta luz”, y que no le importa su compañía… porque sencillamente no lo conoce. Los roces con la religión habrán impreso en Nate el concepto de paz relacionada con entregarse, pero con Aaron no existe sabiduría de último momento: lo que el joven quiere hasta el final es no morir. Mientras Aaron deja esta tierra Nate repite “It’s OK” una y otra vez , como si quisiera tapar las terribles últimas palabras del moribundo. Y poco después, sus restos descansan en el armario donde guardan las cenizas no reclamadas.

Es un durísimo comienzo para un cierre de temporada apropiadamente triste. “The Last Time” está bien lejos del optimismo y el aprendizaje que concluyeron el año previo. Como Nate continúa siendo el eje de la serie, era de esperarse que el foco estuviera nuevamente sobre en él, y en el siguiente paso de su historia con el diagnóstico que le hiciesen el año anterior. Pero primero despejemos lo que sucede en sus alrededores.

Kroehner estará en quiebra, pero no se privan de mandarle un regalo de despedida a los Fisher. Una inspección sorpresa encuentra un cúmulo indiscutible de infracciones, que los hermanos no pueden pagar sin cerrar por un tiempo (recordemos que Ruth destinó parte de los ahorros a sacar a Nikolai de sus aprietos financieros). Es la oportunidad ideal para que Federico le de uso a su inesperada herencia, y así convertirse en socio. Las condiciones que le ponen los Fisher no le importan en lo más mínimo: con una sonrisa de oreja a oreja, ahora nadie podrá decir que no es parte de la familia.

También hay sorpresas para David: Keith, suspendido de sus actividades tras su episodio de violencia, ha permitido que sus padres se lleven a Taylor. Lamentablemente (para el espectador y David) Keith se ha vuelto un verdadero imbécil en los últimos episodios, utilizando a su pareja según le conviene. Y una vez más aportan la parte más floja del episodio: una pelea forzada que para colmo termina con el cliché de convertirse en un acto sexual. Y para seguir en el tema, digamos que Brenda asiste a una reunión grupal de adictos al sexo, donde se cruza con aquel hombre ante quien se presentó como Candace Bouvard, la primera de las muchas ficciones que creó durante el año. Podemos comprender su “decisión” de no sufrir por miedo a que el dolor la mate, pero en algún punto Brenda tendrá que aceptar que sufrir es a veces la única forma saludable de superar ciertas cosas.

Tan sólo nos queda Claire, quien ha completado su educación básica y va a una entrevista con la escuela de arte a la cual aspira a entrar. Y sin atajos estilo Parker, quien en un extraño caso de justicia ha sido delatada por la joven a la que le pagó para hacerle el examen de admisión. La fantasía donde Claire recrea la escena del jurado en Flashdance es divertida, aunque descoloca un poco siendo una referencia tan directa a otra ficción popular. Mucho mejor es cómo durante la entrevista, intentando explicar de dónde proviene su vocación artística, Claire por fin llora a su padre. Puede que con este pequeño paso sea quizás la única que logró algún tipo de avance personal este año, por poco que parezca. Porque la realidad es que Nate no aprendió nada… y Claire se lo hace saber. “Dame consejos, pero no hagas como que realmente sabés algo” le pide amablemente cuando se acerca a hacer de hermano mayor sabio y compinche. Pero para entonces Nate ya está inmerso a una ronda de despedidas.

La experiencia con Aaron lo ha empujado a hacer algo –por fin- con respecto a su condición, pero ha llegado un poco tarde: su malformación se rompió, y el único tratamiento posible que queda es una cirugía craneal. Es interesante –y desesperante- la forma en que este episodio parece determinado a poner a Nate frente a personajes que han naturalizado cosas terribles. Será el universo de la serie castigándolo por su habitual forma casual de encarar las cosas, sin la cual se hubiera encargado de su condición mucho antes. El Nate “casual y buena onda” no empatiza en lo más mínimo cuando su médico comenta que “tiene un buen historial” en el tipo de cirugía que necesita, o cuando el chico encargado del crematorio tiene que acomodar el cuerpo de Aaron con un palo para que se queme bien, o cuando comparte anécdotas sobre marcapasos que explotan y dientes de bebés que se niegan a arder. Son momentos en que la serie se tiñe de un gris más oscuro que nunca, y no está el fantasma Nathaniel para ofrecer asistencia. La omisión me sorprendió, pero parece haber sido una decisión creativa y no una cuestión de producción, según Alan Ball en un comentario de audio. Nada de ayuda para Nate en este momento difícil.

Su ronda de despedidas lo lleva finalmente a lo de Brenda, en una escena de bienvenida mesura después de la violencia con que terminaron su relación. Ella ha resuelto que realmente lo ama, y que lo que hizo fue una reacción inconsciente al estar sintiendo algo verdaderamente real. Pero Nate ya no puede pensar un posible futuro mejor juntos: ha venido a contarle de su cirugía y despedirse. Para él no queda más que hoy. De esta forma, ya sin compromisos que cumplir o lazos que atender, al final del episodio Brenda hace las valijas y parte con rumbo desconocido.

Los únicos momentos de felicidad los tiene Ruth al comienzo, gracias a la llegada de Maya. Más feliz que nunca, tiene la llave de la casa de Lisa y está llena de fotos de su nieta, a la cual Nate todavía no la conoce. Incluso renuncia a la florería; después de todo quizás se dedique –obviamente- a cuidar a Maya. ¡Y está usando el pelo suelto de nuevo! La posibilidad de un final cercano hace que Nate se anime a acompañarla hasta lo de Lisa, y allí conoce por fin a su hija. Pasada la turbulencia, Lisa se parece ahora a la que conocimos en Seattle, aquella con la sonrisa sedada del todo bien, y charla animadamente con Nate mientras Ruth comenta por teléfono a una amiga de Lisa que no le gustan “las películas de gente retardada”. No tiene nada que ver con nada, pero es un inesperado momento de humor que quería remarcar, considerando todo lo que sucede alrededor.

SFU2-13

Pero lo bueno dura poco, y Ruth se entera de la condición de su hijo de la peor forma posible: a último momento y en último lugar. Determinada a que no opacar la graduación de Claire, Ruth decide que David acompañará a su hermana mientras ella lleva a su hijo mayor al hospital. Después de una temporada cada uno en su rincón del mundo, Ruth tiene la oportunidad de volver a ser una madre protectora para Nate. Tan duro como sea el hecho de que no pueda realmente protegerlo de su condición, ella le demuestra el valor de intentarlo. Y dado el momento de desesperación, las defensas de Nate se agotan y termina llorando en brazos de su madre. Y nadie confunda los “nunca te voy a dejar” de Ruth con una falsa promesa, o no habrá entendido el mensaje.

Claire y David obviamente faltan a la graduación para reunirse con su madre en el hospital. Es un final enormemente triste: el rostro de Nate en la camilla contando para la anestesia, y luego entrando a un mundo desconocido. Allí, como en otros sueños, se imagina corriendo por la ciudad. Hasta que junto a él frena aquel micro que ha venido a simbolizar el transporte al más allá, el mismo donde vimos subir a Nathaniel al final del piloto. El vehículo, sin conductor ni pasajeros, abre su puerta esperando a Nate… quien deberá decidir si continúa corriendo, o si se deja llevar.

 

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada


s2ebrief 

Comentarios Generales acerca de la Temporada 2

Mis reseñas de esta temporada se han extendido considerablemente en comparación con la previa. La razón está a la vista: los episodios se han vuelto más densos, tanto en contenido como en significado. La mayoría de las veces lo más destacable ha terminado del lado del trabajo de paralelos y temáticas, un nivel de disfrute más profundo que el de un primer visionado casual. Por estas razones entendería si alguien prefiriese el primer año a éste; en aquel las emociones eran más claras, más extremas. La primera temporada ciertamente mostró situaciones muy duras, pero balanceadas con momentos de humor lanzado. En este segundo año se perdió algo de brillo en favor del tránsito por una meseta bastante más árida y melancólica. Los episodios se han vuelto más parcos, más difíciles de encarar. Hasta las escenas de fantasía o las conversaciones con los muertos disminuyeron notablemente; una decisión que apoyo, pero cuyo efecto secundario es bloquearnos algunas salidas de la oscura realidad de estos personajes.

Quizás era inevitable: estamos viendo una serie con gente triste -en ocasiones depresiva-, y arrancamos el año justo después del diagnóstico mortal del protagonista. A mi juicio la segunda temporada de Six Feet Under es de calidad comparable a la de la primera (inclusive diría ligeramente mejor), pero se trata de un año con más hundimientos que aprendizajes, más desesperación que optimismo, y eso lo hace más difícil de ver. Basta con comparar los finales de temporada: el final del primer año se lograba un balance admirable entre felicidad y tristeza; el final del segundo es enormemente triste, determinado a tachar toda posibilidad de esperanza. Por ahora doy bienvenida a la complejidad de esta temporada, pero ya veremos si a la larga no terminamos añorando la simpleza y catarsis del primer año.

Para cerrar, hagamos un breve repaso del arco de cada uno de los personajes durante esta segunda temporada.

Nate: Ha sido una temporada importante para “desenmascarar” al personaje: es inevitable perder simpatía por él cuando su egoísmo queda cada vez más expuesto. El fracaso de sus esfuerzos por encontrar sentido a la vida y la muerte fue anticipado desde el principio, y a pesar de las múltiples influencias de su entorno (judaísmo, budismo, bebés y hasta motoqueros), su obsesión por dar con una clave o secreto le impidió sacar provecho de las indagaciones. Su reencuentro con su ex “amiga” Lisa, a quien parece haber utilizado a gusto y necesidad durante años, lo convierte en padre… y el final del año lo deja literalmente sobre el límite entre la vida y la muerte.

David y Keith: El foco de la primera temporada estuvo fuertemente puesto en David; pero ahora se ha convertido por lejos en el personaje que más ha madurado. Por esta razón, el conflicto este año debió quedar del lado de Keith. Su arco se dividió en dos partes: primero David con sus citas a ciegas, terminando por aceptar que sigue enamorado de Keith. Y la segunda mitad de la temporada fue la reconstrucción de la pareja, lo cual cierra el año sin resolución a la vista. La familia Charles ha tenido algunos momentos meritorios, pero en general resultaron uno de los elementos menos efectivos de la temporada, sobre todo considerando lo insoportable que se vuelve Keith sobre el final y la forma torpe en que se manejaron los episodios de violencia que terminaron con su carrera de policía.

Claire: Claire resolvió su relación con Gabriel en los primeros tres episodios, y la aparición de su tía Sarah (quien para ella estaba muerta) la ayudó a descubrir su vocación artística. Sus escenas de terapia con Gary fueron otro de los puntos más flojos del año, lo cual parece haber sido detectado por los guionistas al deshacerse brutalmente de la trama sobre el final. Claire sigue teniendo complicaciones para elegir parejas, primero alienando a un demasiado correcto Toby y luego volviéndose a meter con Billy, aunque muy brevemente. El personaje está en una etapa transicional de su vida, por lo cual este año parece haber sido más bien una preparación para el próximo, que la tendrá en su primer año de universidad.

Ruth: Después de la liberación y el disfrute de ser pretendida por dos hombres en el primer año, toda esta segunda temporada ha tenido que ver con su soledad. Y al igual que en el caso de David y Keith, el desarrollo se dio mayormente separado en dos mitades. En la primera parte del año Ruth se involucró con “El Plan”, un curso de autoayuda que modificó su vocabulario y la instó a expresarse más, sólo para ser criticada por su familia. Harta del experimento (que al menos la reconectó con su hermana Sarah), la segunda mitad del año vio el final de su relación con Nikolai. Ruth se habrá quedado con el más viril de sus pretendientes, pero terminó tratándolo como si fuera un chico: o sea, como trata a todo el mundo. Al final la llegada de su nieta Maya le devuelve una alegría que debería asustarnos un poco: si Lisa se descuida, Ruth sofocará a la niña tal como lo ha hecho en sus últimas relaciones.

Los Chenowith: Quién lo hubiera dicho… la familia más insoportable de la serie fue lo mejor de este segundo año. Brenda tuvo su protagonismo independiente de Nate, y terminó convirtiéndose en la menos “normal” de su familia, recibiendo lecciones de vida de Margaret y hasta de un Billy más estable que ella. Su descenso al infierno de la adicción sexual se hizo un poco repetitivo, pero siempre estuvo allí el personaje de Melissa para recalcar el carácter artificial de aquella euforia. La ruptura final con Nate fue tan espectacular como correspondía, y gracias a mostrarse vulnerable y admitir miedos que Nate no hace más que reprimir, ella termina mucho más humanizada -a pesar de todo lo que hizo- que él. Mención especial para los paralelos entre Brenda y Ruth, sobre los que me explayé en las reseñas de los episodios.

Los Díaz: La serie sigue sin tener mucha idea de qué hacer con Federico y su familia. Al margen de algunos momentos divertidos como el descubrimiento in fraganti de su primo con otro pintor, o de la herencia que le permite por fin convertirse en socio minoritario, Rico parece seguir existiendo en esa zona de la serie que parece determinada a hacer justicia a la comunidad latina sin tener mucha idea de cómo hacerlo. Lamentablemente, la mayoría de las escenas de Rico podrían extirparse de la serie sin efecto alguno en el diseño general de las cosas.

Finalmente tenemos que mencionar la trama de Kroehner, que cambió un antagonista más bien funcional (Gilardi) por la excéntrica Mitzi, pero al final terminó perdiendo combustible e interés por parte del staff. Six Feet Under parece estar descubriendo su comodidad como drama de personajes, extirpando las tramas más tradicionales. Con la tristeza creciente el camino se va haciendo cuesta arriba… pero aún sobran ganas de conocer el destino de Nate y los Fisher.

Nos vemos en la tercera temporada. ¡Gracias por leer!

^^ Volver al Indice de Episodios de la Temporada

<< Volver a la TEMPORADA 1

Las imágenes utilizadas en este artículo son propiedad de Home Box Office, Inc., reproducidas sin propósito comercial.